Los clics también son votos

En España, según los últimos datos de audiencia elaborados por Nielsen NetRatings, YouTube alcanzó en el trimestre de junio a agosto los 4,2 millones de usuarios, que visitaron 213 millones de páginas y realizaron una media de 51 visitas en ese periodo. Y creciendo. ¿Hay algún medio que ofrezca un escaparate comparable? Sí, tal vez todavía la televisión, aunque no se puede ni comparar el impacto de uno y otro si se mide en términos de velocidady amplitud de propagación del mensaje: véase el “efecto Amo a Laura”.

Lo venimos diciendo hace un tiempo: los políticos (por lo menos los norteamericanos, vanguardistas ellos), o mejor dicho, sus equipos de asesores, son plenamente conscientes de que el futuro electoral se juega en la Red, y están condenados a entenderse con las redes sociales. Allí es donde más y mejor puede difundirse su mensaje, y sobre todo, llegar a un público decisivo, los adolescentes y jóvenes.

Claro que al estar en Internet, los políticos se exponen a un efecto boomerang del que hasta la fecha han estado a salvo, protegidos por el escudo de los medios unidireccionales: que se hable mal de ellos. Porque en Internet las opiniones (de momento) no se pueden acallar, y la inteligencia grupal cuenta. Pero lo importante es que hablen de uno, sea para bien o para mal. Especialmente en el caso de los políticos, ya que una parte importante de los votos se decanta por la imagen personal que generan en el electorado. ¿O acaso conocen a muchos votantes que se lean los programas de los partidos? Más


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