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Los cuatro días que fuimos campeones del mundo

“Para ser exitoso como jugador, entrenador y dirigente hay que tener mucha disciplina, bastante suerte y nacer en el país y en el momento justo”. (Franz Beckenbauer, 1996).

Ya ha pasado el vendaval de nervios, ilusión y emociones. Somos campeones del mundo, pero nos gustaría analizar cómo se han subido al carro algunas marcas que no estaban en principio invitadas.

La primera de ellas es Hyundai. La famosa marca de coches era patrocinadora del Mundial, pero no así de la selección española, de la cual es patrocinadora Chevrolet. Aún así, a través de un plan de medios brutal su presencia nos ha acompañado durante todo el Mundial.

Además supieron organizar junto a la cadena que emitía los partidos de España una serie de parques temáticos en los cuales verter todas las emociones de la Copa del Mundo. Lugares santos que han servido de canalizador de emociones y catarsis para miles de aficionados. Que al final han ligado al éxito y a la marca la victoria de la selección. Fe, estrategia o emoción. Da igual el calificativo: Hyundai hoy es la marca de la Roja. Olé por ellos.

Otra marca, Mahou, callada, sencilla, agradable, con un anuncio que toca la fibra y del que decidimos desconfiar tras el traspié inicial, nos llegó y de qué manera. El mensaje era sencillo: elige bien con quién vas a ver el partido, porque esta vez lo recordaremos siempre. Y es así: recuerdo perfectamente con quién he visto cada uno de los partidos de este Mundial, y aunque la marca oficial es otra, no se me va este spot de la cabeza.

Y por último y nos menos importante. La marca que patrocina la selección. Adidas. Múltiples y variados han sido los esfuerzos de su competencia (Niké) por borrarnos su huella. Primero con anuncios genéricos, y después con anuncios concretos en torno a nuestras figuras. Pero los datos están ahí: más de un millón de camisetas vendidas, y un país que se vuelve rojo con su logo en dorado. Se convierte la casaca de la selección en el onírico reflejo de la gesta y en el regalo del verano. Y la marca sale reforzada sin hacer más gesto que apoyarla de manera incondicional.

Bueno, con estos nos sumamos a la felicitación, y sobre todo al poder respirar, después de esos cuatro días (los transcurridos desde la semifinal a la final), cuatro días en los que fuimos campeones del mundo. Cuatro días de los que hemos despertado con un sueño hecho realidad.

Fin de la conexión, seguimos en contacto.

Post original publicado en Marketing Directo


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