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Los detractores de la pornografía online redoblan sus esfuerzos

El producto está disponible en teléfonos móviles, podcasts y especialmente en Internet. Es una atracción como ninguna otra, de la que disfrutan decenas de millones de usuarios. Es la pornografía. Y si usted es uno de los usuarios, John Harmer cree que está dañando su cerebro.

Harmer forma parte de un grupo de activistas que tratan de desarrollar nuevas tácticas para combatir un diluvio de pornografía que, según aseguran, está destruyendo incontables matrimonios y distorsionando la sexualidad humana. Esos activistas piden a los fiscales federales que procesen más casos de pornografía, especialmente contra los magnates que la promueven, informa la agencia AP.

“No creemos que sea una causa perdida”, dijo Harmer, ejecutivo de una empresa automotriz con sede en Utah y ex-político que viene combatiendo la pornografía desde hace cuarenta años.

Los adversarios de estos activistas son personas que ofrecen, según algunos cálculos, más de cuatro millones de sitios pornográficos en la Red. Sólo en EEUU se estima que la industria pornográfica obtiene ganancias anuales de 12.000 millones de dólares. Según Media Metrix, alrededor del 40% de los usuarios online estadounidenses visita sitios para adultos cada mes.

Productos pornográficos figuran en populares exhibiciones y cadenas minoristas como Hustler Hollywood. Importantes hoteles ofrecen pornografía en sus cuartos, y algunas estrellas de películas pornográficas son ahora celebridades en los medios de comunicación tradicionales.

“Internet es el sistema perfecto para una conducta antisocial: es gratis y se la llevan a casa”, dijo Mary Anne Layden, psicóloga experta en adicciones de la Universidad de Pensilvania. “La pornografía online es posiblemente el peor sistema de mala educación en términos de sexualidad, y de maltrato a las mujeres”.

Otro psicólogo, David Greenfield, de West Hartford (Connecticut), experto en conductas generadas por Internet, explica que la pornografía actual “está diseñada para que una persona alcance un punto en que ya no está en pleno control de sí”.

Greenfield calcula que un 10% de los usuarios de pornografía tienen problemas conyugales. Muchos maridos dedican tanto tiempo al porno digital que dejan de mantener relaciones sexuales con sus cónyuges.


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