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Los directivos de Deutsche Bank, espías sin complejos

Uno de los directivos imputados en la denuncia por despido improcedente de un empleado ha declarado que almacenaba sistemáticamente los mensajes de correo electrónico de sus trabajadores. Sostienen que el correo es una herramienta propiedad del banco y están en su derecho.

El empleado Gregorio Giménez fue despedido en 1999 por enviar 140 mensajes personales en dos meses. Tras presentar una demanda, tanto el Juzgado de lo Social número 17 de Barcelona como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, encontraron procedente el despido por el contenido sexista y ofensivo de los mensajes. Giménez ha recurrido al Tribunal Supremo.

  • En El Mundo.es

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