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Los espías de Mountain View

Si Google hubiera existido cuando Alfred Hitchcock seguía vivo y dirigiendo películas, seguramente el director habría incluido algunos de sus servicios en sus producciones más conocidas o, al menos, en una de ellas: “La venta indiscreta”. Y es que en la posible versión “moderna” de este film, en el que James Stewart utiliza un telescopio para cotillear sobre sus vecinos, el actor podría acceder a un nuevo servicio de Google Maps para mirar a través de sus ventanas. Street View es su nombre, y ya ha despertado la ira de numerosos usuarios que consideran que la empresa de Mountain View ha violado su intimidad.

Este nuevo sistema facilita fotografías de las calles que aparecen en Google Maps aunque, en algunos casos, este tipo de imágenes “inocentes” tomadas en el exterior pueden poner en entredicho la libertad de las personas que aparecen en ellas de forma fortuita. Ya han aparecido fotos en las que se ve, por un descuido, la ropa interior de algunas personas e, incluso, otras que muestran a hombres saliendo de salas de striptease. Pero el caso más conocido, y que ha inundado los medios de comunicación de medio mundo, es el de Mary Kalin-Casey.

Esta mujer ha lanzado una queja, debido a que la empresa ha fotografiado a su gato cerca de la ventana de su casa, violando (según su versión) su derecho a la intimidad. El argumento ya ha sido motivo de burla en numerosos blogs, páginas, y también periódicos, aunque ha desatado un vivo debate sobre la privacidad de las personas y este tipo de fotografías públicas.

La compañía ha comentado que las imágenes son legales porque han sido tomadas tan solo en lugares públicos, al igual que cualquier otra persona puede tomar una imagen en la calle. Aún así, y para evitar demandas innecesarias, han decidido permitir a los usuarios la opción de eliminar una foto que consideren que viola su privacidad.

Eso sí, de momento no se sabe qué harán con la famosa imagen del gato de Mary Kalin-Casey, ya que el animal no cuenta, de momento, con derechos de imagen. Quién sabe, a lo mejor alguien puede sacar algo de dinero a Google si tiene la “suerte” de que fotografíen a su perro en una posición poco decorosa.


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