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Los estadounidenses no quieren banda ancha por su elevado coste y carencia de servicios

Que existan posibilidades para navegar con una conexión de alta velocidad no es sinónimo de que, finalmente, se contrate una línea de estas características. Al contrario de lo que ocurre en Europa, donde el ADSL se está implantando a mayor velocidad de lo previsto, la banda ancha está encontrando cierto rechazo por parte de los usuarios de Estados Unidos.

Casi la mitad de las familias estadounidenses tiene posibilidad de navegar a alta velocidad, pero la mayoría no está dispuesta a añadir un gasto más en su cuenta corriente. Esta es la principal conclusión que puede extraerse de un estudio realizado por el Departamento de Comercio de Estados Unidos.

El informe indica que sólo si cumplen los requerimientos de los usuarios, la banda ancha podrá pegar el estirón que muchos esperan no sin cierta ansia. Estos requisitos son, básicamente, mayor acceso a música, películas y juegos online.

Por el momento sólo el 10% de los internautas yanquis –el 50% de la población navega por la Red– dispone de una conexión de alta velocidad en el hogar. Este porcentaje es inferior al que presentan otros países como Taiwán, Corea del Sur, Canadá o Hong Kong.

El informe enfatiza que mejor que construir redes más veloces, lo prioritario es prestar los servicios que solicitan los usuarios. “La banda ancha de hoy es el atasco del mañana”, apunta el Departamento de Comercio para recalcar el papel que desempeñará este tipo de conexiones en la navegación del futuro.

El estudio pone ejemplos para que quede claro que sus ideas no son ninguna quimera. En Asia, las conexiones a través de ADSL se han disparado gracias a la tendencia de sus habitantes a jugar online. Esta pasión se ha acrecentado después de que algunos de los mayores fabricantes de consolas, como Microsoft (Xbox) y Sony (PlayStation) hayan anunciado que, en breve, sus cacharros dispondrán de la tecnología apropiada para jugar a través de Internet.

Prestar los servicios solicitados no es el único punto en el que tendrán que incidir compañías y proveedores de acceso. También deberán plantearse muy seriamente la necesidad de rebajar las tarifas actuales de conexión. Una buena parte de los internautas de Estados Unidos debe desembolsar una media de 50 dólares al mes por una conexión a través de banda ancha, mientras que los accesos tradicionales –a través de línea telefónica–, apenas tienen un coste de 20 dólares al mes.

El Departamento de Comercio echa mano de un estudio de Yankee Group parta apuntalar esta teoría. En él se explicaba que el 70% de los usuarios que dispone de una conexión a través de la línea de teléfono citaba el alto coste de la banda ancha para negarse a contratar un servicio que les permitiera ir a velocidad de crucero por la Red.


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