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Los pitufos derrocan a los Angry Birds

Angry Birds ha dejado de ser un juego para el iPhone para convertirse en todo un fenómeno. Versión para Android, planes cintematográficos, de versiones en consola y toda clase de merchandising le han abierto un hueco entre los títulos míticos, quizá no tan alto como Super Mario pero sí de otros personajes menos ilustres.

Pero una aldea de enanitos azules que viven en setas les ha arrebatado el puesto al juego que más está ganando en la AppStore, demostrando que en el mundo de los juegos móviles no se puede vivir sólo de la fama. Es un mercado fluido, donde el éxito no se mide por los meses en las listas de más vendido sino por semanas.

Smurf's Village es el típico juego en el que hay que construir y mantener un pueblo (sí, también hay que cultivar), con el añadido que son la ambientación y los personajes de la serie infantil. Básicamente, es un FarmVille móvil con pitufos, dirigido principalmente al público infantil.

Los ingresos de SumrfVille vienen, cómo no, de los bienes virtuales. Concretamente, lo que venden son "pitufresas silvestres" para acelerar el ritmo de las cosas o comprar objetos. Lo que a su vez a provocado una cierta polémica, porque no está del todo claro si el sistema se aprovecha de que muchos de sus jugadores son niños para utilizar un sistema en el que no es fácil controlar cuándo está pagando el usuario.

Capcom, la responsable del juego, se ha defendido aludiendo a sus décadas de experiencia en el sector de los videojuegos y a que si las contraseñas para pagar se mantienen activas 15 minutos, es por el sistema operativo de Apple iOS y ellos no pueden controlarlo.

En cualquier caso, los pitufos no deberían dormirse en los laureles porque en Roovio, los creadores de Angry birds, están preparando una secuela desde el punto de vista de los cerdos verdes atacados por los enfurecidos pájaros.


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