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Los políticos y el gobierno de Internet

La semana pasada, Sarkozy intervenía en París en Le Web 3, el mayor foro que se ha celebrado hasta ahora sobre blogs y la actualidad de Internet.

El ministro francés, y candidato a las próximas elecciones, llegó en medio de una nube de guardaespaldas para dar un meeting electoral a las cámaras de medios franceses, se embarcó en un discurso algo contradictorio sobre regular la libertad de Internet y salió de allí sin permitir ni una sola pregunta.

Decenas de resúmenes y críticas aparecían en la Red <según iba hablando el político francés. La opinión general era, digamos, "negativa", pero no de demasiada sorpresa. Y es que ya hace tiempo que los internautas denuncian que los políticos lo ignoran casi todo de Internet, y se dice que cuando no les sirve para hacer campaña, prefieren controlarla aprobando todo tipo de leyes y normativas con las que domar a la desconocida bestia que es la Red.

Pero veamos, antes de que los políticos empiecen a repartirse la Red como si fuera un trozo de tarta o una antigua colonia africana, ¿de quién es Internet?

Los pretendientes de la Red

Por un lado está ICANN, una organización sin ánimo de lucro que gestiona la asignación de nombres y números (los registros .com, por ejemplo) en la Red. Elegida a dedo, por el departamento de Comercio de Estados Unidos, últimamente se le acusa de propasarse en su autoridad y obligaciones.

Luego están las teléfonicas, esas que ponen los cables y nos cobran el acceso.
Están los Estados, que regulan (o lo intentan).
Siguen las empresas de Internet, desde los gigantes como Yahoo o Google hasta los pequeños comerciantes que tienen su pequeña tienda online.
Y por último están los usuarios, que cada vez pasan más tiempo creando contenidos y estableciendo lo que llaman la conversación global.

Todos ellos intentan mantener el control en su parcela:
Los internautas reclaman la propiedad por el uso: la Red es de los que viven en ella, crean para ella, trabajan en ella. Se organizan, crean asociaciones y presionan para conservar la libertad de la Red, el lugar donde cualquier puede tener voz.
Las telefónicas amenazan de vez en cuando con empezar a cobrar en función de lo que consumamos, aunque parece que nunca acaban de cumplirlo y la tendencia es más a ofrecer mayores prestaciones (otra cosa es que luego nos las den de verdad).
Las empresas que tienen éxito son las que adaptan su mercado tradicional a la Red o comienzan un nuevo negocio y comprenden que los servicios por los que pueden cobrar en Internet son menos cada día, buscando otras formas de financiación.

La ONU creó el Foro sobre el Gobierno de Internet, que pretende ser un espacio de debate para todos los implicados en las discusiones sobre el gobierno de la Red.

Y los políticos… ¿qué hacen los políticos? Principalmente, lo que hacen es improvisar y acercarse desde lejos a Internet.

Intentan adaptarse y abren blogs, pero a menudo ni siquiera los escriben ellos mismos. Quieren garantizar el acceso a todos sus ciudadanos, pero sus medidas para reducir la brecha digital no siempre tienen éxito. Y como no saben mucho de la Red, lo que creen que hay en ella puede resultar desconcertante. Y normalmente, negativo.

Cuando se trada de políticos hablando de Internet, destacan dos temas de discusión: Por un lado el componente moral, esa pretendida maldad que se oculta en la Red (ya saben, todo es pornografía infantil y racismo), y por otro lado el económico, que se encarna en cuestiones como la VoIP y o los derechos de autor que mueven a lobbys de presión de varias industrias.

Así, si hemos de juzgar por las acciones de los políticos, los senadores y congresistas estadounidenses están convencidos de que Internet ( y especialmente cualquier red social) es principalmente el refugio de la pornografía infantil, y su solución son medidas tan generales como impedir el acceso a chats o redes sociales desde cibercafés y bibliotecas, establecer controles sobre cualquier página que aloje perfiles de usuarios o incluso llevar a la cárcel a quien permita en su blog comentarios \”molestos\”. La ambigüedad y el alarmismo son el distintivo de estas medidas.

Y en España…
Tampoco se crean que esto se limita a Estados Unidos y Francia. En lo referente a leyenda negra, Teddy Bautista nos ofreció un ejemplo de libro al hablar en una entrevista de pornografía infantil, mafias y crimen organizado. ¿Adivinan sobre qué le habían preguntado? Sorpresa, sobre Internet.

Pero hablábamos de políticos. Si ha leído hasta aquí, ya sabe más que la ministra de Cultura Española, que sufrió una pequeña confusión cuando anunció que le pediría a Bill Gates el dominio de la ñ en Internet. Y uno no sabe qué esperar cuando gente tan informada participa en las legislaciones. Probablemente, reformas como la que permitirá cerrar páginas web sin orden judicial (una noticia recibida con estupefacción entre la comunidad internauta).

Conversar o dialogar

En blogs y medios digitales, la intervención de Sarkozy se comparó con \”amenazar con el hombre del saco\”, y casi todos coincidían en que, sencillamente, así no se hacen las cosas. Las reglas de la política, se afirma, no valen en la Red. Porque la Red tiene sus propias normas, basadas principalmente en las buenas maneras o netiqueta. En la conversación, que implica tanto permitir las preguntas como responderlas, porque si uno habla pero no escucha, lo que hay no es una conversación sino un monólogo.

El Manifiesto Cluetrain (también en español), que viene a ser una de las Biblias de la Red, aboga en todos sus puntos por la conversación. Y si tiene un fallo gigantesco, es que se dirige principalmente a las empresas, a los mercados. Pero no a los políticos.


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