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Los sellos indies se rebelan en Spotify

Un periódico sueco afirma que las grandes discográficas reciben mucho más dinero de Spotify en derechos de autor que las pequeñas firmas independientes, y además han obtenido acciones de la empresa en las arduas negociaciones para ofrecer su música en el servicio.

La noticia ha indignado a varias discográficas independientes, amenazan con retirar su música si no hay igualdad de trato. Y aprovechan para señalar que ni siquiera les parece comprensible cómo determina Spotify lo que les paga por sus canciones.

Los acuerdos que firma la empresa con cada sello son confidenciales, y no sorprende a nadie que las grandes discográficas, que controlan la inmensa mayoría de los catálogos y no destacan por su comprensión o interés por la Red, hayan exigido muchos más privilegios que las firmas independientes.

De hecho, son las grandes empresas del sector las que están complicando la expansión de Spotify a Estados Unidos, donde lleva meses de negociaciones y por el momento sólo ha conseguido fichar a Sony. A los reparos de las empresas tradicionales se suma además la competencia de otros servicios como iTunes, que según la empresa sueca estaría complicando el desembarco porque los ejecutivos del sector la ven como su única opción de recibir suculentos beneficios en la Red.

Ante la polémica, Spotify se ha defendido asegurando que la música independiente "es una parte crucial" de su servicio, y que ofrecen opciones para hacer dinero en la plataforma. Pese a sus buenas palabras, es probable que estén atados de pies y manos en lo referente a las concesiones a las majors, por lo que probablemente tendrán que mejorar las condiciones de los artistas independientes si quieren conservar a los descontentos.

Servicios como Spotify o Lastfm se han convertido en estandartes de los nuevos modelos de negocio en la industria discográfica. En el caso de la firma sueca, los usuarios pueden escuchar música gratis, limitada y con publicidad, o pagar para ganar calidad, librarse de los anuncios y escuchar la música en el smartphohne o sin conexión. Y aunque están logrando ganarse la confianza (y las suscripciones) de los usuarios, las grandes empresas no terminan de fiarse del negocio.

 


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