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Los servicios de música se rebelan contra Apple

Varias empresas de servicios de música que ofrecen su contenido en el iPhone, el iPad o el iPod Touch han protestado enérgicamente por las nuevas norma de Apple, que ahora cobrará un porcentaje del 30 por ciento no sólo por cada venta de apliaciones, sino a cualquier transacción realizada dentro de las aplicaciones.

"Apple acaba de joder las suscripciones de música online para el iPhone", resumía en un chat el cofundador de Last.fm Richard Jones.

Servicios como Spotify o Rdio están logrando aumentar sus usuarios de pago debido en parte a sus aplicaciones móviles, que suelen costar unos 10 euros al mes y por las que obtienen un estrecho margen de beneficio debido a los pagos de licencias.

Apple anunció ese detalle al presentar su nuevo sistema de pago por suscripción, que permitirá a los desarrolladores cobrar a los usuarios por cuotas periódicas, resolviendo una antigua demanda de las empresas de medios tradicionales, mientras que hasta ahora los servicios de música lo hacían con enlaces a sus propias páginas.

"Un arreglo impuesto por Apple que requiere que paguemos el 30 por ciento de nuestros ingresos a Apple, además de las cuotas por contenido que pagamos a los sellos, editores y artistas musicales, es económicamente insostenible", afirmó en un comunicado el presidente de Rhapsody, Jon Irwin, en un comunicado.

Es de sobras conocido que el principal obstáculo para los servicios de música en Internet son las grandes discográficas: primero, porque es difícil conseguir la licencia para la música. Y segundo, porque una vez obtenida, el precio suele ser oneroso y actuar como freno en la expansión del servicio, y por extensión en los acuerdos que logran las firmas independientes, más pequeñas y con menos capacidad de negociación.

Restar ahora una porción para Apple – o la plataforma de turno, porque otros podrían seguir su ejemplo – de los ingresos de estas empresas pone en peligro su modelo de negocio, que en cierto modo compite con el iTunes de Apple.

Otro detalle de las nuevas normas señala que las empresas no podrán ofrecer tratos ni ofertas mejores fuera de su aplicación, despertando la indignación de las empresas que en cómo otra compañía les impone condiciones sobre, por ejemplo, las ofertas que ofrecen en su propia página web.

Además, parece que la nueva política de Apple también afecta a los usuarios que hackearon su iPhone, algo legal según la legislación estadounidense. Uno de estos usuarios ha denunciado que ya no puede acceder a su biblioteca virtual de iBooks, es decir, a los libros que han pagado.

La decisión de Apple es difícil de apelar en el entorno cerrado de iOS, pero podría resultar contraproducente para la empresa ante la primera reacción de la competencia: Google ha anunciado su propio servicio de suscripciones, Google One Pass, dirigido a periódicos y revistas y que sólo se quedará con el 10 por ciento de los ingresos.


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