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Manejando al personal

Decir que las empresas son como los equipos de fútbol no es ninguna exageración; en ambas hay capitanes, esos recursos humanos expertos, que llevan tiempo en el ajo y más en concreto en la compañía, una figura ante la cual los jóvenes no demasiado resueltos e impulsivos se rinden para aprender y conocer.

Están también los recién llegados, ilusionados, expectantes e impacientes. Aportan savia nueva a la empresa, al negocio, y aspiran a trepar rápidamente por el escalafón jerárquico.

Por último, tenemos esa capa media, digamos, en cuanto a la edad, que ya está un poco de vuelta de todo y cuyo estancamiento (no tan infrecuente) suele constituir un lastre para las organizaciones.

Bien, pues es misión de los mandos y gestores realizar una completa y acertada amalgama entre todo este personal, con objeto de llevar a la compañía a las más altas cimas. Problemas se encuentran, desde luego: la siempre difícil conciliación con la vida personal de cada uno, las diferencias de caracteres

Sin embargo, aquella organización que consiga moldearse como un equipo compacto tendrá mucho ganado. Porque, siguiendo con el balompié, las estrellas por sí solas no pueden aspirar a mucho; lo que importa es el conjunto. Más


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