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La polémica política de privacidad de Facebook

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A finales de abril, la todopoderosa Facebook adquirió una nueva aplicación no muy conocida, pero que estaba causando furor entre sus usuarios y creciendo muy rápidamente.

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Hablo de “Moves” una aplicación de tracking (seguimiento) de actividades. Algo similar a lo que realizan las llamadas pulseras cuantificadoras tipo Fitbit (de las que creo que pronto hablaré), pero en nuestro móvil.

Evidentemente tiene ventajas e inconvenientes:

  • Ventajas: podemos probar la utilidad de estos sistemas que nos animan a ser un poco más activos en nuestra vida cotidiana sin necesidad de adquirir un nuevo gadget. Como el móvil es algo que siempre llevamos encima no nos supondrá un esfuerzo el usar esta app.
  • Inconvenientes: el principal es el gran consumo de batería, no sólo los sensores de movimiento (para por ejemplo contar los pasos) sino también posicionamiento y datos. Además perdemos funciones extra de los mencionados wearables como el seguimiento del sueño…

Pero el título de este artículo hace referencia a la política de privacidad del gigante de las redes sociales. ¿Qué ha pasado ahora?

La citada app realiza un registro bastante exhaustivo de nuestro quehacer diario: dónde vamos, cuándo vamos, cuándo volvemos, qué medios de transporte usamos… y un largo etcétera. Como además para tener completo nuestro perfil y sacarle el máximo partido a la app, completamos nuestros datos personales (nombre, peso y talla o sexo) entramos en el terreno de la información personal de identificación (del inglés Personally Identifiable Information o PII), lo cual convierte esa información en algo aún más valioso, y por eso la compañía desde un principio dejó claro que esos datos no se usarían con fines comerciales ni se compartirían con terceros.

Como con cada nueva adquisición por parte de Facebook, los usuarios reaccionaron rápida y negativamente ante el uso que se haría de sus datos y, como era de esperar, al poco tiempo se modificó la política de privacidad de la app explicando que como ahora Facebook era la propietaria, los datos se compartirían con ella para poder “dar un mejor servicio, preparar  actualizaciones…”

He tardado un poco en llegar a este punto, pero ya me conocéis: La polémica está servida.

Automáticamente miles de usuario dieron de baja sus cuentas, compartiendo las imágenes de “cuenta eliminada” en las redes y protestando por dicha decisión.

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Lo que más me llama la atención es que toda esta gente que se queja de cómo Facebook usa sus datos, normalmente es gente bastante activa en las redes sociales y, concretamente en Facebook, que lo primero que hace es compartir quejas y fotos.

En mi opinión hay que ser pragmáticos, hoy en día lo más preciado es la información, mientras más sepan las empresas sobre los consumidores, mejores campañas podrán preparar y mejores ventas realizarán, con lo que aumentarán ingresos y márgenes.

Además hay que tener en cuenta que nadie da duros a cuatro pesetas (dicho que habrá que ir cambiando porque en breve habrá lectores que no hayan conocido las pesetas…), por lo que si estamos usando una aplicación que nos agrada de forma gratuita, llámese Moves o GMail… ¿realmente no estamos pagando nada? Sí señores, estamos pagando con nuestra información, que podrá ser anónima o no, pero que la estamos entregando “libremente” (lo pongo entre comillas porque figura en las condiciones de uso de cualquier aplicación y si no lo sabíamos es porque no nos las hemos leído) a cambio de poder usar esos servicios sin tener que pagar.

Otra pregunta. Si cuando usas una aplicación te gusta que esté integrada con Facebook, para que sea más fácil compartir tus logros, para que no tengas que crear una nueva cuenta, sino “hacer login con la de Facebook”,… ¿por qué la cosa cambia cuando cambia la app cambia de propietario?

No niego que no soy un amante de Facebook, que veo muchas pegas en su política de privacidad, que hace las cosas forzando en vez de invitando al cambio,… y que cada vez me resulta menos intuitivo y más aburrido (por cómo ordenan el contenido), pero creo que en ocasiones se le demoniza bastante. Hoy en día cualquier empresa recoge todos los datos que podamos proporcionarles y de una forma u otra buscarán la manera de sacarle un beneficio económico a esa información. Es la era del BigData.

A fin de cuentas, el consejo más valioso que he recibido y dado sobre las redes sociales es: “no compartas nada que no dirías/mostrarías a un desconocido por la calle”. Es decir, antes de compartir algo piensa “¿qué pasa si esto sale del ámbito privado en el que lo estoy compartiendo?”.

Saludos!


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