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Máquinas que se autorreplican: la nueva revolución industrial

Estamos todavía a varios años (entre 10 y 20 según los expertos) de poder crear productos empezando por sus moléculas. Pero cuando sea posible piense en el cambio. No se ensamblarán coches. Se harán crecer en factorías —o quizás simplemente compremos las moléculas madre y hagamos que el coche crezca directamente en nuestro garaje— que dispondrán de trillones de autorreplicables moléculas que, a medida que se duplican y duplican, van construyendo el producto final, el coche.

Los primeros productos de la nanotecnología moderna será un simple ensamblador molecular. Un ensamblador puede \”organizar\” y disponer moléculas en la forma que queramos. Es decir, si somos fabricantes de tejidos y hemos tenido la precaución, ya hoy posible, de investigar las moléculas que componen nuestros productos, cuando aparezca el descrito ensamblador universal podremos empezar a dejar de fabricar y empezar a \”crecer\” nuestros productos. Nuestros tejidos dejarán de ser hilados en telares y máquinas para \”crecer\” molécula a molécula ensamblados por un primer ingenio de la nanotecnología del futuro.

El esamblador universal

En un interesante artículo publicado en Nanozine, el autor, Thomas McCarthy, recomienda a los fabricantes de cualquier tipo de productos que inviertan, desde ya, en investigación básica sobre las moléculas que componen los mismos. Con la llegada del ensamblador universal podrán estar a la cabeza de la competencia en productos \”autogenerados\” y dejar de fabricarlos.

En el mismo artículo, Thomas nos pregunta si el concepto de dinero tiene validez en un mundo en el que, desde nuestro propio ordenador y a partir de productos básicos que se encuentran alrededor nuestros lugares de residencia, seremos capaces de hacer crecer cualquier producto que necesitemos siguiendo un diseño que hemos conseguido, probablemente gratis, desde Internet.

Lo que Thomas plantea es que, con el tiempo y la llegada de millones de nanorobots autorreplicables, la industria como la entendemos hoy desaparecerá. Está claro que, en un mundo con empresas en bolsa que tienen que enfrentarse a los analistas cada tres meses, 10 o 20 años parecen una eternidad pero, a medio plazo, la totalidad de nuestros procesos productivos se verán afectados y no pasará día que no veamos desaparecer una industria, convertida en obsoleta por una armada de nanorobots que hacen lo mismo que ellas hacían –molécula a molécula- sin pérdida de energía y con grado de precisión imposible de conseguir con equipos de cualquier tipo.

Se terminará la caza de animales para vender sus pieles. Las mejores pieles serán cultivadas –también a nivel molecular- por sus fabricantes ahora convertidos en realidad en agricultores de productos generados desde sus átomos. Nadie tendrá que tirar a un bote de tomate a una señora por llevar un abrigo de piel de lince.

Ningún lince perderá la vida para vestir a nadie. Simplemente, la estructura molecular de la piel del lince habrá sido replicada molécula a molécula y en el formato adecuado para no tener que ser cortada más que un par de veces. ¿Qué quiere que el abrigo disponga de un cuello de armiño?… ¿por dónde he dejado el ensamblador de moléculas de armiño?


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