BAQUIA

Más capital riesgo español, pero más selectivo

No ha transcurrido demasiado tiempo desde que España comenzó a ser invadida por sociedades de capital riesgo internacionales, especialmente estadounidenses, británicas y francesas. Esto obedecía a que a principios de año había más posibles inversores extranjeros en empresas de Internet que buenas ideas para desarrollar proyectos online.

Ahora ya no es así. Menos de un año después, la prudencia ha cobrado protagonismo en el escenario de la Nueva Economía. Aún así, y pese a la llegada de la crisis de las puntocom, no se ha frenado el afán inversor; sólo existe un cierto recelo y los inversores son más selectivos a la hora de elegir dónde colocar su dinero.

Pese a todo, evolución positiva

A lo largo de los primeros seis meses del año el Venture Capital (capital riesgo) ha vivido un impulso notable. El punto de partida estaba en Estados Unidos, y una de las paradas ha sido Europa. España en particular también está viviendo su gran momento. Durante este periodo el capital riesgo creció un 266% en Estados Unidos con respecto al año anterior, según la National Venture Capital Association (NVCA). Pero en este último trimestre, la inversión no ha superado los 17.600 millones de dólares, frente a los 20.000 millones de dólares del segundo cuarto del año, según el último informe MoneyTree, que trimestralmente publica PricewaterhouseCoopers.

En España también está viviendo un buen momento, aunque como es lógico no llega ni de lejos a las cifras de Estados Unidos. A lo largo de 1999 las sociedades invirtieron más de 700 millones de dólares. Según la Asociación Española de Capital Inversión (Ascri), que agrupa al 90% del total del sector, el ciclo expansivo de la economía y la fiebre por la nueva economía permitirá a las 53 sociedades que componen la Ascri duplicar, este año, tanto la cifra de captación de recursos como la inversión.

El capital riesgo de Estados Unidos se ha reducido en casi 3.000 millones de dólares

Aún así, las sociedades de capital riesgo españolas no están contentas y han denunciado que se sienten incapaces de competir con sus rivales europeas. Estas empresas aseguran que se ha detectado una fuga de inversiones hacia otros estados de la Unión Europa que amenaza con el estancamiento en España, ya que muchas empresas nacionales prefieren recurrir a capital riesgo extranjero.

Algunas barreras

Las sociedades de capital riesgo españolas se topan a día de hoy con algunos obstáculos que, a priori, resultan insalvables. Los cierres de empresas puntocom y las recientes noticias sobre los despidos masivos están provocando que los inversores pasen de la euforia a la desconfianza y, como consecuencia de ello, son más exigentes con los requisitos que deben cumplir las empresas para optar a su financiación. Las sociedades de capital riesgo cada vez son más estrictas y someten a más presiones a las puntocom porque, en su opinión, cada vez es más difícil encontrar compañías con proyectos viables y prometedores.

Otra de las dificultades que tienen que afrontar las sociedades de capital riesgo es que los mercados están atravesando una época de fuertes vaivenes. El Nasdaq no está viviendo su mejor mes, y por extensión, el resto de los mercados de valores tecnológicos han comenzado noviembre con algún tropiezo. El mercado estadounidense ha sufrido caídas de hasta el 5,35% y por primera vez en todo el año se situó por debajo de los 3.000 puntos. La inestabilidad de los valores tecnológicos en bolsa está provocando que los inversores realicen una criba mucho más estricta que en meses anteriores a la hora de financiar proyectos de Internet.

Rígida regulación

Otros de los grandes obstáculos con el que se topa el capital riesgo español es el marco regulatorio. A pesar de las constantes advertencias de la Comisión Europea para que se dinamice esta fórmula de financiación como apoyo de los nuevos negocios basados en las tecnologías de la información, la Ascri ha denunciado la falta de incentivos con los que cuenta este sector en España.

El pasado mes de octubre, Bruselas propuso a los Quince crear un sistema de garantías para potenciar el capital riesgo y apoyar a las incubadoras. La idea es crear un nuevo marco regulatorio sobre las vías de financiación de que disponen las pymes. El único objetivo es ampliar y dinamizar su acceso y al mismo tiempo reducir la rigidez de la legislación española en materia de capital riesgo.

Hoy por hoy, la norma española sólo permite a cada sociedad de capital riesgo invertir un máximo del 10% de su capital en empresas cotizadas, hasta un 25% de su cartera en una misma empresa y un máximo de un 35% de compañías del mismo grupo. Estos requisitos son mucho más estrictos que los de cualquier otro estado de la Unión Europea. Además, la fiscalidad nacional regula un plazo máximo de 12 años para las desgravaciones de las inversiones realizadas, a partir del cual la actividad queda sin incentivos tributarios.

Nuevas incorporaciones al capital riesgo

A pesar de que las condiciones fiscales españolas no parecen las más favorables para el capital riesgo, son muchas las compañías nacionales y extranjeras que aterrizan para dedicarse en exclusiva a esta actividad y muchas deciden crear un fondo de capital riesgo.

Bancos, gobiernos regionales y empresas han decidido crear su fondo de capital riesgo

Las últimas en llegan han sido Marco Polo Inversiones, que apareció en España el pasado mes de octubre con un capital inicial de 100 millones de dólares, Doing que invierte en proyectos de Internet de banda ancha, e Inova Capital, que nació el pasado mes de marzo y ya ha participado en 22 empresas, entre ellas LaNetro, DigitalMood, o Picking Pack. A ellas se han unido recientemente empresas, bancos y gobiernos regionales.

Por otra parte, empresarios particulares catalanes se han unido para constituir Webline Invest, una sociedad que nace con un capital de 2,5 millones de dólares que se destinarán a invertir en la Nueva Economía. En esta sociedad participan entidades como Caixa Catalunya, y empresarios como Javier Godó, José Manuel Lara, Rafael Tous o Juan Mora.

El pasado mes de octubre nació Aurica de la mano de Banco Sabadell y Banco Pastor. Este fondo de capital riesgo es un complemento de los fondos que cada una de estas entidades financieras posee en el mercado de las nuevas tecnologías. Aurica, se centra en las firmas tradicionales.

StartUp Capital Navarra es una iniciativa que el Gobierno Foral puso en marcha, junto a 16 entidades, a finales de septiembre para cubrir las necesidades financieras de las pequeñas empresas cuya actividad se centra en las nuevas tecnologías. Ya que la falta de capital es un problema común en la puesta en marcha de la mayoría de las iniciativas empresariales, Start Up Capital Navarra pretende apoyar estos proyectos: dedicará unos 100.000 dólares a cada startup. También el Gobierno Vasco destina fondos para compañías de la comunidad. En el último año ha participado en 11 empresas con más de 10 millones de dólares, tanto tradicionales como compañías de Internet.

Por su parte, el ministerio de Ciencia y Tecnología anunció a primeros de octubre que concederá créditos blandos a fondos y sociedades de capital riesgo para que puedan financiar empresas con un alto componente tecnológico y de investigación, aunque como viene siendo habitual, no se ha determinado ni cuándo ni cuánto. Para incrementar la participación del capital riesgo la Ascri considera que una de las asignaturas pendientes es atraer al sector inversores institucionales, fondos de pensiones y aseguradoras, así como modificar el marco jurídico español.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios