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Más riesgo que capital

La economía real debe de estar en primer plano, pero incluso en estos tiempos de mercados de capitales desinflados los observadores de las nuevas tecnologías no deben de perder de vista lo que pasa en el campo de la financiación de jóvenes compañías.

La inversión en capital riesgo sigue de capa caída en Europa. Según datos difundidos recientemente por Venture One y Ernst & Young L.L.P., en el primer trimestre de este año el volumen invertido en inversiones de capital riesgo fue de 1.200 millones de euros, un 33% menos respecto al cuarto trimestre del año pasado. Se completaron 259 rondas de financiación en los tres primeros meses de 2001, poco más de la mitad que las 401 del último trimestre del año pasado. Otro síntoma del bajo nivel de actividad presente es que durante el primer trimestre de 2001 se realizaron 552 rondas de financiación por un importe cercano a los 2.300 millones de euros.

Evolución dispar

No obstante, la evolución ha sido dispar en los diferentes países del Viejo Continente. Mientras que en España, Alemania, Suecia, Irlanda y Bélgica la inversión declinó mucho, en Francia y el Reino Unido aumentó. En opinión de los conocedores del sector, la veteranía y experiencia de muchas entidades de venture capital francesas y británicas ha originado que éstas se hayan volcado a financiar a compañías que ahora tienen valoraciones mucho más bajas. Este ha sido especialmente el caso en los sectores de telecomunicaciones, software y biotecnología.

Entre las compañías más activas en las transacciones anunciadas en el primer trimestre, según datos de Amsterdam Financial Research, están la británica 3iGroup (22 rondas), la alemana IBB Beteiligungsgesellschaft GmbH, la irlandesa Enterprise Ireland y la londinense Apax Partners (con filial en España), con 7 transacciones cada una.

Inversión en compañías establecidas…

La estructura de las inversiones en cuanto al tipo de compañías financiadas ha cambiado mucho. Ahora se impone la financiación/inversión en compañías existentes en contraste con la financiación \”semilla\” (en inglés \”seed capital\”) para compañías-planes de negocio que se acaban de crear (startups). Así, en el primer trimestre de 2000, en plena efeverscencia de la burbuja de Internet, el 71% de todas las operaciones anunciadas fueron de capital \”semilla\” y primeras rondas de financiación. Sin embargo, en el primer trimestre del presente año este tipo de operaciones sólo supusieron el 33% del total.

…incentivadas por el auge de los mercados secundarios de \’private equity\’

El predominio de financiaciones de segunda ronda y posteriores tiene mucho que ver con el saludable fenómeno de la emergencia de un mercado secundario de private equity. Se trata de fondos cuyo principal objetivo está en la inversión en compañías ya existentes y cuya fase de desarrollo es relativamente madura. La acusada baja en las valoraciones de muchas compañías tecnológicas ha originado un fuerte aumento en el atractivo de los mercados secundarios.

En EE UU, distintos fondos (Pomona Capital, Coller Capital, Lexington Partners, etc.) han levantado aproximadamente 6.000 millones de dólares para invertir en este tipo de compañías. Además de los fondos especializados, se están sumando al sector de los mercados secundarios otras entidades financieras como bancos de inversión y compañías de private equity tradicionales. En la actualidad, muchos inversores prefieren gastar el dinero en fondos de mercados secundarios que en aquellos que se dedican a mercados primarios de capital riesgo. Tras varios años de rendimientos negativos, los gestores parecen haberse dado cuenta de que, evidentemente, donde sobra capital pueden faltar oportunidades.

Coller Capital, el mayor fondo europeo, recientemente cerró un fondo de inversión de 700 millones de dólares, que probablemente llegará a los 1.000 millones de dólares. Jeremy Coller, CEO de Coller Capital que participó en una conferencia celebrada a mediados de mayo en Nueva York, afirmó que la importante actividad en los mercados secundarios refleja los enormes montos levantados en la última década en los mercados primarios de capital riesgo y private equity (financiación de compañías no cotizadas en bolsa), que se situó aproximadamente en la escalofriante cifra del billón de dólares (un millón de millones de billetes verdes).

Un tope imaginario

Pero no todo es optimismo en el sector. Algunos observadores estiman que históricamente sólo un 2% del importe de capital levantado para los mercados primarios es invertido en los mercados secundarios de private equity, ya que no abundan tanto las buenas oportunidades.

Esa cifra pone un tope a la inversión anual en mercados secundarios. Si estimamos que durante la última década hubo una financiación anual de 100.000 millones de dólares en mercados primarios, el tope teórico para levantar fondos para el mercado secundario se situaría en 2.000 millones de dólares anuales.


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