BAQUIA

Masayoshi Son, señor. del Universo… y de Softbank

Poca gente puede jactarse de haber perdido 75.000 millones de dólares y continuar siendo rico. Masayoshi Son puede. Su historia, la historia de Softbank, ha sido explicada en todos los periódicos y revistas de negocios del mundo. Su más famosa inversión la realizó invirtiendo 100 millones de dólares en Yahoo, cuando la compañía apenas tenía 15 empleados. Esta inversión, junto con otra que hizo un año más tarde -la suma de ambas por debajo de los 400 millones de dólares- le reportó, en su momento álgido, beneficios superiores a los 15.000 millones de dólares.

Sus inversiones llegaron a estar valoradas en casi 90.000 millones de dólares y él a ser considerado uno de los hombres más ricos del mundo, el octavo para ser exactos. Con el hundimiento de la burbuja de las puntocom, pocas compañías sufrieron más que Softbank, que hoy cotiza a un 2% de su valor en bolsa en plena burbuja.

Bien. Pues según nos cuenta Wired, Masayoshi sigue en ello: actualmente está invirtiendo más de 2.000 millones de dólares en levantar la mayor red de banda ancha del mundo. Y lo está haciendo de la forma que conoce mejor, cargando a la empresa con más deudas. Al parecer el que \”sólo\” tenga 3.800 millones de deudas no le importa y está apostando fuerte porque, de construir dicha red, cree que este servicio supondrá el hundimiento de las viejas telecos. Empezando por NTT en Japón y siguiendo con sus homólogas en EEUU, las famosas Bell Companies.

Su nueva empresa cierra diariamente 7.000 nuevos contratos. Según Wired, vende dólares a 0,80 centavos. El mismo modelo de negocio que hundió Internet. Pero Masayoshi, siempre rodeado de gente que le hace la pelota, no repara en gastos cuando quiere algo. Está convencido de que su nuevo sueño será la tumba de las telecos tradicionales y que pronto podrá marcar las pautas y los precios y que, de momento, la rentabilidad no es lo más importante.

Sus grandes fracasos se cuentan por docenas, pero la visión que reflejó con Yahoo le protege de todo. Por lo menos ante si mismo.

La música nos suena. Lo que nos maravilla es que todavía haya quien baile con ella.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios