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México, telecomunicaciones al rojo vivo

Los contornos de las principales piezas del rompecabezas de las telecomunicaciones mexicanas se empiezan a adivinar. Vodafone ha sido la última compañía que ha dado un zarpazo, a golpe de talonario, para estar presente en el mercado mexicano. El gigante británico confirmó a finales de la semana pasada la compra de un 34,5% de Iusacell, la segunda operadora de telefonía móvil del país, al Grupo Peralta, por 973 millones de dólares en efectivo. Analicemos qué es lo que se trae entre manos la empresa británica y cómo y qué lugar, si tiene alguno, ocupan los otros pesos pesados (Telmex, Telefónica, Verizon, AT&T, MCI) en el apetitoso mercado mexicano.

¿Se considera una compra cara o barata la realizada por Vodafone?

Los analistas la han descrito como "carilla". Vodafone ha pagado unos 2.200 dólares por suscriptor, o unas 13 veces el EBITDA (beneficios antes de intereses impuestos y amortizaciones) de Iusacell del presente año. Esta valoración es incluso superior a la de Telesp Celular, la compañía de telefonía móvil brasileña, que tiene la cotización bursátil más alta en la actualidad, 1.350 dólares por suscriptor o 10 veces el EBITDA del presente año.

¿Por qué ha pagado tanto Vodafone?

Hay dos razones. La primera es macroeconómica. México, debido a su proximidad con EEUU y a que forma parte del NAFTA, es cada vez más considerada por los inversores como una apuesta de convergencia económica. Salvando las distancias, no olvidemos de que en México existen aún muy serios problemas socioeconómicos e institucionales, una época parecida a la que pasaron España y Portugal en los ochenta y noventa tras su incorporación al mercado único europeo.

Entonces, ¿se espera que la economía mexicana crezca mucho?

Las expectativas de crecimiento son enormes. En materia de telecomunicaciones se traduce en un fuerte aumento de la teledensidad: si en la actualidad el número de líneas fijas y teléfonos móviles mexicanos no supera los 20 millones (sobre 100 millones de habitantes), en el caso de que México converja con las tasas de los países desarrollados podría llegar a tener 60 millones de líneas/móviles en una década.

Estas perspectivas de crecimiento y la mayor estabilidad política hacen que muchos inversores descuenten sus inversiones a una tasa de interés menor que la que impera en la actualidad y, desde luego, menor que la del resto de los países latinoamericanos, a excepción de Chile. Si la tasa con la que se descuentan los flujos futuros de la inversión es más baja, se está dispuesto a pagar un precio más alto (lo que ha hecho Vodafone).

El segundo factor que explica el alto precio de la adquisición es claramente estratégico. Vodafone, la mayor empresa de telefonía móvil del mundo (capitalización bursátil de 250.000 millones de dólares y 70 millones de suscriptores) aún no estaba presente en el mercado de telefonía móvil latinoamericana. Sencillamente no podía permitirse no estar en uno de los mercados de mayor crecimiento. Iusacell era uno de los últimos pasteles apetitosos que quedaba por repartir.

Iusacell es la segunda empresa de telefonía móvil mexicana con casi 1,5 millones de suscriptores. Tiene un 12,5% del mercado frente a un 72% de Telcel (casi 9 millones de suscriptores), la subsidiaria de Telmex . Utiliza tecnología CDMA, para lo que cuenta con los conocimientos de Verizon (la fusión entre la antigua Bell Atlantic y GTE). Verizon seguirá siendo la principal accionista de Iusacell, ya que posee el 37% de su capital y, lo que es más importante, controla los derechos de votos.

Pero, ¿no campeaba Telmex a lo largo y ancho de México?

Sí, pero ya menos. Soplan vientos de liberalización y hay muchos antiguos monopolios que ya no pueden ser. Las tarifas de interconexión mexicanas están bajando, como es el caso de otros países latinoamericanos. Es más, con la reciente llegada del nuevo presidente Vicente Fox al gobierno, las cosas parece que se están agilizando. Los observadores políticos apuntan que no es casualidad que sea justo ahora cuando Telmex ha "hecho las paces" con Avantel (respaldada por MCI) y Alestra (AT&T), sus competidores acérrimos en el mercado de larga distancia y datos.

Las tres empresas acordaron hace una semana dar fin a varios conflictos legales que sostenían. Según el pacto, Avantel y Alestra pagarán a Telmex 180 millones de dólares, mientras que Telmex acepta bajar la tarifa de interconexión nacional a 0,0125 US$ por minuto. Asimismo, Alestra y Avantel se comprometen a eliminar las actividades ilegales de by-pass de llamadas de larga distancia provenientes de EEUU. Sin embargo, queda por resolver la bajada de las tarifas de interconexión internacionales, actualmente de 0,19 dólares por minuto. Esta es una las cuestiones por las cuales EEUU aún no ha desistido de su intención de reclamar la intervención de un panel en la reunión del órgano de resolución de disputas de la OMC que está prevista para febrero.

Sin embargo, Telmex sigue dominando claramente la gran mayoría de los mercados. Incluso en aquellos en los que su supremacía es menor (larga distancia y datos para empresas), continúa ocupando una cuota de mercado superior al 50%.

¿Qué sentido tiene para Vodafone adquirir acciones de la segunda compañía de telefonía móvil mexicana, que está a mucha distancia de Telcel (Telmex)?

Resulta que, al contrario que en Telcel (Telmex), la mayoría de los abonados de Iusacell son de contrato y no de prepago. Esto tiene un efecto muy positivo sobre los ARPUS (Average Revenue Per Unit), o el ingreso mensual promedio por suscriptor. Recordemos que el ARPU de un abonado de contrato ronda los 70 dólares mensuales, mientras que los de un abonado con tarjeta de prepago son de 10 a 15 dólares mensuales.

Para ahorrar, este tipo de usuario frecuentemente sólo recibe llamadas, ya que México cuenta con el sistema de "el que llama paga". Además, las tarifas de interconexión de llamada a móvil en México son unos sabrosos 0,19 dólares por minuto, un 50% más altas que las brasileñas. Esto aumenta la rentabilidad de empresas como Iusacell.

Vodafone en realidad no adquiere un paquete minoritario, ya tiene una importantísima alianza con Verizon en el mercado de EEUU. Es más, Iusacell es particularmente interesante para Verizon y Vodafone porque su principal presencia está en el Norte de México, que está muy integrado con el mercado hispano de EEUU. Muchos mexicanos e hispanos de Estados Unidos prometen ser consumidores de poder adquisitivo alto a los que se pueden vender productos de valor añadido como aplicaciones de Internet.

¿Verizon tiene otros intereses en Latinoamérica?

Sí, en Venezuela y Argentina. De hecho, Vodafone va a pujar por una licencia de PCS en Brasil. En el caso de que tenga éxito, hay analistas que apuntan que la joint venture Vodafone-Verizon en EEUU se extienda a Latinoamérica a través de la unión de los activos que las dos empresas tienen en la región.

Parece que los grandes de las telecomunicaciones mundiales se reparten la región…y lógica comercial no les falta. Hay grandes inversiones en telecomunicaciones que afrontar en Latinoamérica y, uniendo fuerzas, se obtienen más economías de escala para financiarlas y realizarlas. Además, el tráfico telefónico internacional requiere de acuerdos interempresariales para roaming (para llamadas internacionales con teléfonos móviles). Las alianzas facilitan la realización de estos acuerdos.

¿Qué otros grupos con intereses panregionales pretenden el mercado mexicano?

Por supuesto, Telefónica. Aunque en México su presencia es exigua, si exceptuamos a Terra, ya que sólo disponía de unos activos de telefonía móvil en el Norte de México que recientemente vendió Motorola. Una buena (¿última?) oportunidad para Telefónica para tener una presencia importante en México sería comprar un paquete importante de Unefon.

Unefon es una compañía de telefonía móvil inalámbrica (cuyas licencias le dan cobertura en la gran mayoría de las ciudades del país) que pertenece a Televisión Azteca, la segunda emisora de televisión mexicana, y a la familia mexicana Saba. Ambos propietarios han señalado que están interesados en vender una parte de la compañía a un socio estratégico.

Por su parte, AT&T, que no AT&T Latinoamérica, tiene una participación del 49% en Alestra, y MCI Worldcom posee el 49% de Avantel. Tanto AT&T como MCI Worldcom pueden barajar muchas posibilidades de combinación o colaboración con otros activos de sus respectivos grupos (la propia AT&T Latinoamérica con Alestra en el caso de AT&T y, por ejemplo, Embratel en el caso de MCI Worldcoom).

Sin embargo es la escisión de Telmex la que más expectativas despierta entre los observadores. Uno de los motivos por los que Telmex se parte en dos reside, precisamente, en contar con una empresa que tenga una clara vocación panregional. Éste es el caso de América Movil, cuyo principal activo es Telcel, que en pocas semanas empezará a cotizar independientemente en la bolsa de Nueva York.

Resulta que la estadounidense SBC posee un 8,7% del capital de América Móvil. Asimismo, SBC tiene una alianza de telefonía móvil con Bell South llamada Cingular. Por su parte, Bell South cuenta con muchísimos activos en Latinoamérica, entre ellos Movicom en Argentina, BCP en Brasil, Bell South en Chile y Telcel en Venezuela. Muchos analistas e inversores especulan con que los activos de Bell South, Cingular y América Móvil se junten en una sola empresa. La compañía resultante sería la cuarta empresa de telefonía móvil mundial y la mayor, con mucho, en Latinoamérica. ¿Pura fantasía? El tiempo lo dirá…


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