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Mickey Mouse software

Por supuesto que existe el Micky Mouse software. Probablemente con licencia de Walt Disney. Pero no, no me refiero al término exacto, sino al uso, despreciativo en su mayoría, con el que las empresas multinacionales definen programas hechos a nivel local por pequeñas empresas. Sí, se trata de programas con pocas líneas de código comparados con los gigantescos monumentos a la programación de las grandes marcas.

¿Es justa esta forma de enjuiciar a los desarrolladores locales? Ni es justa ni es real. Estas pequeñas empresas sólo cobran cuando el cliente finalmente aprueba la aplicación. En muchos casos, el desarrollador empieza su trabajo sin tener claro cuál es el objetivo final del proyecto. El cliente duda entre varias prestaciones y la rapidez con la que quiere el resultado funcionando. A medida que avanza el proyecto, el cliente ya no duda más, ahora quiere docenas de cosas que se le han ocurrido y en las que no había pensado antes. Por supuesto, dentro del mismo presupuesto y sin retrasos.

Me gustaría ver cómo iban a trabajar los profesionales de la construcción (arquitectos o ingenieros) si de repente se les dijera que tienen que planificar sus obras para una versión inicial de la gravedad que está a punto de sacar su versión 1.12., o qué harían si les dijeran que como ha cambiado el terreno y la vista, deben migrar su proyecto a otro entorno a varias millas a la izquierda. No es fácil vivir del software.

Por eso es tan importante la generación de redes potentes con los desarrolladores que utilizan una tecnología concreta. Microsoft lo tiene claro y, en mi opinión, es parte de su éxito: los desarrolladores son la clave de una red potente que, en beneficio propio, defiende a Microsoft. Son ya cientos de miles de desarrolladores defendiendo al gigante de Seattle. Lo hacen no porque estén enamorados de la empresa, sino porque les va en ello las judías.

Hoy es difícil vender un ERP o un CRM salvo en entornos muy concretos

Seamos claros: en estos momentos, los grandes proyectos están parados. Todo el mundo quiere pequeñas soluciones que tengan un rápido ROI y aporten valor a la cuenta de resultados. Es el entorno idóneo para los pequeños. Quienes dispongan de herramientas de desarrollo tendrán que configurar redes de soporte para sus desarrolladores que están muy mal criados. Todas las grandes empresas les han prestado redes potentes desde hace años. No es fácil que nadie abandone la protección de Microsoft para entrar a formar parte de una red casi desconocida. El fenómeno Linux, probablemente una de las pocas excepciones a la regla, está consiguiendo configurar la red que permite que, a costes razonables, se encuentre cada día mayor número de expertos dispuestos a soportar aplicaciones en este entorno operativo.

La consolidación del sector del software ERP, hoy actualidad por las OPAs de PeopleSoft sobre JD Edwards y de Oracle sobre PeopleSoft, no es un anuncio de la desaparición de las empresas pequeñas. En realidad, la lucha de titanes de la industria deja un margen de entrada a nuevos empresarios que, centrados en soluciones verticales, aporten valor rápido a sus clientes.

Hoy es difícil vender un ERP o un CRM salvo en entornos muy concretos. La mayoría de los clientes están buscando qué hacer con lo que ya tienen para justificar los últimos tres años de inversiones a go-gó que no acaban de aclararse. Una pequeña aplicación para dar mejor servicio al 20% de mis clientes, que significan el 80% de mis ingresos, y probablemente el 90% de mis márgenes, es mucho más vendible que una gran solución que requiere que toda la empresa cambie sus procesos para ser realmente eficaz.

El mensaje ya no es \”La tecnología te hará grande\”, sino \”Esta aplicación resuelve el caos de tu almacén\”

Cambio de mentalidad

En un artículo reciente de The Economist, se anunciaba la situación de penuria que tenía en estos momentos Accenture y se la comparaba con la creciente solidez de IBM y sus conceptos de venta de servicios \”bajo demanda\” y la oferta de soluciones cercanas al problema. El mensaje ya no es \”La tecnología te hará grande\”, sino \”Esta aplicación resuelve el caos de tu almacén\”. Desgraciadamente para las grandes consultoras, este mensaje concreto tiene que ver mucho más con la consistencia y fiabilidad del interlocutor que con el tipo de oficinas y dispersión mundial de una consultora. Si se trata de resolver un problema en el almacén, alguien que lo haya hecho para mi competidor más cercano es más interesante como proveedor que una gran consultora con cientos de referencias… en EE.UU.

Recientemente se ha completado la fusión de las dos últimas compañías vivas del sector de Internet en España, e-Netfinger y Netjuice, para crear Exis. Se trata de una pyme cada día más especializada en soluciones concretas y que tiene que crecer de la mano de sus clientes. Internet ya no vende en España. Lo sigue haciendo en Estados Unidos, donde alguna de las empresas que más ha crecido este año ha sido de este sector, consultoras de integración de Internet, ahora reconvertidas a proveedores de soluciones de negocio sobre Internet.

Hay claramente una fuerte consolidación en la cima, pero existe un gran vacío en el medio. Las empresas que sepan aprovechar la confusión de las grandes y generar soluciones cercanas a sus clientes, seguirán creciendo.


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