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Microsoft abre su código fuente a la seguridad de los gobiernos

Microsoft anunció el 14 de enero que proporcionará acceso al código fuente de Windows a los gobiernos y organizaciones internacionales, en el marco de su iniciativa GSP (Governement Security Program). Según Craig Mundie, vicepresidente senior y director técnico de Políticas y Estrategias Avanzadas de Microsoft, el propósito de la medida es prestar a los Estados la posibilidad de asegurar la seguridad de sus implementaciones de Windows. El acceso al código fuente permitiría a los gobiernos revisar el diseño de las características del Sistema Operativo de Microsoft, para así asegurar su confiabilidad a la hora de desplegar sistemas seguros para las aplicaciones de Administraciones u organizaciones de defensa.

El programa no está limitado a mostrar a los gobiernos el código fuente. También incluye información técnica en profundidad, un programa de colaboración con los responsables de seguridad de los Gobiernos, y un plan de visitas a Redmond, de entre una y dos semanas de duración, para que éstos puedan observar los procesos de desarrollo, pruebas y despliegue de los productos de Microsoft.

Los criterios de eligibilidad de los Gobiernos para este programa, según Craig Mundie, no incluyen la necesidad de que el Gobierno tenga una determinada base instalada de Microsoft, ni siquiera que sea cliente de la compañía. Sólo es necesario que no estén sometidos a embargos por parte del gobierno de los EE.UU. (lo que excluye a países como Cuba o Irak), y que las leyes nacionales acerca de la protección de copyright sean compatibles con el enfoque de Microsoft. En el momento presente, ya se han firmado acuerdos con la OTAN y con la Agencia Federal de Información y Comunicación Gubernamental del Gobierno ruso. También se han iniciado ya conversaciones con 20 gobiernos estatales.

El propósito del programa GSP no es proporcionar a las Administraciones la posibilidad de modificar Windows para un mejor control de sus desarrollos, sino específicamente darles la posibilidad de evaluar la seguridad e integridad de los sistemas de Microsoft. Para ese primer propósito, lleva un año en marcha la Shared Source Initiative, que a través de un programa específico para los Gobiernos, permite también el acceso al código fuente bajo condiciones específicas.

Estas iniciativas se sitúan en un contexto en el que empresas e instituciones de todo el mundo consideran cada vez más seriamente el código abierto para su aplicación en sus Sistemas de Información. Microsoft empezó minimizando públicamente la importancia de estas iniciativas . Pero mientras, entre bastidores ponía en marcha verdaderas estrategias de guerra psicológica para intentar minar la credibilidad del software libre. Así acabó conociéndose públicamente a través de los célebres \”documentos de Halloween\”, de los cuales el más reciente hace precisamente referencia a la amenaza del código abierto para el posicionamiento de Microsoft ante las Administraciones.

Ahora, Microsoft reconoce que la alternativa existe, e intenta igualar algunas de sus ventajas mientras protege sus intereses como desarrollador de código propietario. Por el momento, la competición entre los modelos propietarios y los modelos abiertos está promoviendo mejoras e iniciativas en ambos frentes. Falta saber qué ocurriría si acabara por dominar uno de los dos enfoques.


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