BAQUIA

Microsoft pierde otro directivo

Microsoft sigue siendo la empresa de software más grande del mundo, creadora del sistema operativo utilizado en la inmensa mayoría de los ordenadores del mundo. Lo que no es, por lo visto, es la empresa en la que quieren trabajar los grandes veteranos del sector.

La empresa ha anunciado la pérdida de su tercer directivo importante en los últimos meses, después de que el jefe de su unidad de servidores y herramientas, Bob Muglia, presentara su dimisión, que hará efectiva en los próximos meses. Hasta el verano, estará en la empresa ayudando en la transición y la búsqueda de su sustituto.

Muglia llevaba en la empresa desde 1988. El emblemático Ray Ozzie, que sucedió en el cargo de "arquitecto de software" al propio Bill Gates, anunció su marcha en octubre, poco después de que Stephen Elop se fuera de Redmond para ponerse al mando de Nokia.

Este éxodo de Microsoft, sin embargo, no es una preocupante fuga de cerebros como la que está experimentando Yahoo, que se esfuerza por desarrollar una estrategia y llevarla a cabo. Es cierto que Microsoft ya no disfruta de su antiguo dominio en navegadores (ahora que Mozilla Firefox le ha superado en Europa) y ha sufrido algún golpe al imperio de Windows en los ordenadores (como los planes de Rusia de pasarse al software libre), por no hablar del descalabro de los móviles Kin. Además, el naciente mercado de las tablets parece escapársele como hizo el de los móviles. Y su presencia en la feria CES de Las Vegas no ha tenido mucho éxito. Pero no todo son malas noticias.

Kinect, por ejemplo, ha sido una de las estrellas de las compras navideñas. El accesorio, que permite controlar la Xbox 360 sólo con moverse frente a la televisión, ha sido un éxito indiscutible de crítica y público. La propia Xbox 360 se mantiene en la primera línea de las consolas de última generación, y la última versión de software móvil de Microsoft, Windows Phone 7, parece gustar más que su predecesor Windows Mobile.

La marcha de tantos directivos, pues, no es tanto un motivo de preocupación como un recambio generacional, y una muestra del agitado mercado laboral tecnológico, y que ha obligado a Google a subir el sueldo a todo el mundo para no perder talento. Otra cosa es que el recambio generacional de Redmond tenga por delante un reto más que notable, el de mantener en la cima a un gigante como Microsoft, que compite en tantos mercados frente a rivales tan variados como Oracle, Android o Firefox.


Compartir en :


Noticias relacionadas




Comentarios