Microsoft renuncia a tener su propio smartphone

Una empresa del calibre de Microsoft puede permitirse arriesgar en un proyecto, invertir una cantidad considerable de dinero y después retirarse ante la falta de éxito. Pero aun así, es improbable que Steve Ballmer, consejero delegado de la empresa, se tomara con tranquilidad la pifia que fueron los móviles Kin. Y es aún más improbable que la decisión de centrarse en el software para móviles dejando de lado el hardware haya sido fácil de tomar.

Presentados tras meses de anticipación, los dos modelos iban dirigidos a los jóvenes enganchados a las redes sociales. Pero su alto precio, entre otros factores, hicieron que Kin One y Kin Two no convenciesen a esos chavales. Y como la publicidad y el estilo de los teléfonos iban tan dirigidos a un público específico, tampoco los compraron otros grupos de usuarios.

Apenas llevaban dos meses en el mercado cuando microsoft anunció que tiraba la toalla y dejaría de fabricarlos. Y ahora dan un paso más allá al renunciar por completo a desarrollar sus propios teléfonos, dándole la espalda a un mercado floreciente y que lleva camino de superar, o al menos ponerse a la altura, de los ordenadores convencionales.

Al menos, los experimentos de lanzar su propio reproductor multimedia (Zune) y su consola particular (Xbox, y su sucesora Xbox 360, con los accesorios de rigor) salieron bastante mejor.

Puede que esto no sea una gran consuelo para Microsoft, pero no es el único que ha abandonado un proyecto semejante. También Google ha dejado de fabricar su Nexus One, aunque al menos su terminal tiene el atractivo de ser el busque insingia de Android, y aunque no arrasó, desde luego tuvo más éxito que los Kin.


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