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MMS: ¿una imagen vale más que mil palabras?

A propósito del debate sobre si los usuarios de telefonía móvil prefieren pagar precios cada vez más altos por enviar mensajes MMS (con imágenes, sonido, animaciones, etc.) en vez de mensajes SMS (sólo texto) mucho más económicos, un antiguo refrán acude a nuestra mente: una imagen vale más que mil palabras.

El amplio uso del sistema SMS ha confirmado que los consumidores de todas las edades en todo el mundo han aceptado pagar una pequeña cantidad para estar en contacto con los suyos utilizando sólo unos 160 caracteres a modo de postal. Haciendo un cálculo rápido y basándonos en los operadores que ofrecen precios más económicos por un SMS (0,15 euros), asumiendo que un mensaje contiene unas 25 palabras, obtenemos un precio por palabra de 0,006 €, lo cual, de forma poco científica, sugiere que el precio por los datos transmitidos en un mensaje MMS será de 6,00 €.

De todos modos, parece que el precio por enviar un MMS se ha establecido en 0,35 euros, una pequeña fracción en comparación con la conclusión anterior. Aún así, los consumidores se muestran bastante reticentes a unirse a la fiebre de sacar fotografías y enviarlas directamente a sus amigos. Esto puede ser debido a distintas razones: una es la necesidad de adquirir un nuevo (y caro) teléfono con cámara digital; otra es la mala calidad de la imagen; y por último, pero no menos importante, la paradoja del refrán citado anteriormente.

¿Con el MMS se gana o se pierde información en comparación con el SMS?

Desde que los primeros homínidos pintaban escenas de caza en sus cavernas, la raza humana ha adoptado la ilustración y la imaginería como formas muy efectivas de comunicación. Durante mucho tiempo fue cierto eso de que una imagen podía expresar mucho más que mil palabras. La gente todavía acude a los museos y sueña despierta frente a las grandes obras de arte. En las paredes de nuestra oficina cuelgan pósters, y cuando nos vamos de vacaciones, todos reconocemos ese \”momento kodak\” tan especial mientras el sol desaparece en el horizonte. Así ¿cómo es que no estamos dispuestos a pagar los suficiente por un brillante servicio de \”envío instantáneo de imágenes personales\”? Quizás sea cuestión de cambiar los hábitos. Quizás nos hemos acostumbrado a expresarnos satisfactoriamente en frases de 160 caracteres. Quizás estemos saturados de imágenes.

De hecho, cuando se envía un SMS el consumidor se expresa en un tipo de registro totalmente distinto en el que sencillamente no caben las imágenes. Cuando empleamos una imagen expresiva / divertida / personal en un MMS, todavía existe más motivo para comentarla utilizando palabras. Eso significa que una imagen, de repente, equivale a una pérdida de palabras, al contrario de lo que postula el mencionado proverbio. El mensaje textual del SMS es perfecto para cambiar o cancelar una reunión, para hacer ver a los tuyos que te acuerdas de ellos o para simplemente chatear. Todo esto no es posible utilizando imágenes, o por lo menos, para muchos es difícil conseguir el mismo efecto.

Puede resultar sencillo encontrar un nuevo uso para los MMS. Los operadores de telefonía y los promotores de este servicio buscan de forma incesante nuevas áreas de aplicación, y la introducción del MMS tiene un gran potencial. Sin embargo, no funciona como producto de consumo único. De todos modos, si se combina con otro tipo de comunicaciones, puede resultar incluso más rentable que el sistema SMS. Por ejemplo, resultará mucho más sencillo colgar imágenes en determinadas páginas de Internet, será mucho más divertido participar en concursos de televisión interactivos y votaciones (y qué decir de los nuevos concursos creativos tanto en televisión como en la Red).

Pronto nos venderán en un móvil lo que hasta ahora nos habían vendido como PDA

En esos casos, los mensajes MMS resultarán más útiles y los consumidores no se mostrarán tan reticentes a desembolsar 6 euros, ya que obtendrán más resultado por su dinero que con sólo enviar una imagen. Además, el receptor del mensaje no tendrá por qué tener un aparato similar, ya que el móvil se convierte en un objeto distinto: ahora tiene muchísimos más usos que sólo enviar mensajes.

Mi predicción es que pronto percibiremos como móvil lo que hace tiempo se nos vende como PDA. Con las nuevas especificaciones DBV-X y las mejoras en las técnicas de compresión, sólo nos hacen falta pantallas más grandes (y quizás un buen par de auriculares). A precios razonables, por supuesto

Más información en Baquía Inteligencia:

Stephane Cerd, es Business Developer de h-ad


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