Mobile World Congress 2008: Año I antes del iPhone

Un año más, por tercero consecutivo, Barcelona se ha convertido durante una semana en el epicentro mundial de las tecnologías relacionadas con la telefonía móvil. Durante cuatro días, todo aquel que es alguien en la industria -fabricantes de hardware, software y proveedores de servicios- se ha dejado ver por el Mobile World Congress, una cita ya imprescindible en el sector.

Se calcula que la ciudad recibe en estos días unos ingresos estimados en torno a 160 millones de euros. No es de extrañar que Barcelona quiera atar este acontecimiento de repercusión mundial: Fira de Barcelona y GSM Association (GSMA), entidad que agrupa a operadoras, fabricantes y proveedores de servicios móviles de todo el mundo, han firmado un contrato para albergar la exposición hasta el año 2011.

Las cifras que mueve el evento dan una idea de su importancia: el número de visitantes, procedentes de los cinco continentes, se estima este año en torno a los 60.000, todos ellos profesionales que pagan 600 euros por una entrada sencilla (sin derecho a asistencia a seminarios y conferencias) de un día. Más de 1.200 empresas, 70 de ellas españolas, se reparten en los 190.000 metros cuadrados (que se alquilan a una media de 3.000 euros el metro cuadrado) de los 8 pabellones feriales.

Con estos números, no sorprende que la ocupación hotelera en la ciudad se encuentre al 100%. Algunos hoteles solicitan hasta 700 euros por habitación y noche esos días, lo que obliga a los asistentes menos previsores –aquellos que no reservan con meses de antelación- a pernoctar en hoteles distantes hasta 50 kilómetros de la ciudad.

El gran escaparate de los móviles

El MWC se ha convertido en una especie de puesta de largo para los fabricantes de móviles, una cita reservada para presentar las últimas joyas de sus catálogos. Los expositores han brillado con los últimos modelos, que, desde el punto de vista estético, este año se han distinguido por pantallas que ocupan cada vez más espacio, modelos de gran ligereza -muchos con apenas unos milímetros de grosor- e interfaces táctiles, que poco a poco van ganando protagonismo a los tradicionales teclados QWERTY o deslizantes.

Algunos de los modelos de móviles que más han llamado la atención han sido los Soul y SGH-F400, de Samsung; la serie KF500, KF510, KT600 y KF610, de LG; el Xperia X1, el C702 y el C902 de Sony Ericsson; el T482 de Airis; los N96, 6210 Navigator y 6220 Classic de Nokia; o los W181 y W161, de Motorola, uno de los grandes del sector, muy criticado por la escasa apuesta por la innovación y la renovación en las propuestas presentadas.

Sin embargo, entre tanta novedad se ha hablado mucho de alguien aún por llegar: el iPhone. A pesar de que por el momento sólo se vende en cuatro países (Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania), la sombra del teléfono de Apple es muy alargada, y planea amenazante sobre el sector. La \”rumorología\” se ha centrado en el inminente anuncio de su comercialización en España por Telefónica, donde espera repetir el éxito que está logrando en los mercados anteriores. Resulta muy chocante que un recién llegado al sector sea capaz de revolucionarlo, pero si Apple ya lo logró con la música, ¿por qué no iba a repetir la fórmula en la telefonía?

Por lo que se refiere a los sistemas operativos, en los próximos meses vamos a contemplar como dos gigantes de Internet, Google y Microsoft, trasladan al sector de la telefonía móvil la rivalidad que mantienen en la Red. En el MWC pudieron verse los primeros aparatos equipados con Android, el software de código abierto desarrollado por Google, todavía en fase experimental y que tendrá que pelear duro por abrirse paso en un mercado muy competitivo y copado (por ahora, el software se ha visto en aparatos de ARM, Texas Instruments y Qualcomm), aunque contará con el indudable atractivo que representa el reconocimiento de su marca.

Por su parte, Microsoft ha cerrado acuerdos con cuatro grandes fabricantes, Motorola, Samsung, LG, y Sony Ericsson, para incluir la última versión de su Mobile Windows, que este año estará incluido en 20 millones de teléfonos inteligentes vendidos en todo el mundo, en sus terminales.

Servicios por un tubo

Por lo visto en la feria, queda claro que los móviles que sólo sirven para recibir y enviar llamadas o mensajes SMS van a pasar pronto a convertirse en una reliquia tecnológica más. Según el estudio “Cell Surfing 2008” presentado por Buongiorno, el 20% de los usuarios españoles utiliza ya su teléfono móvil para navegar por Internet, lo que da una idea del potencial de este mercado para los próximos años.

Uno de los grandes protagonistas ha sido el posicionamiento GPS, hasta ahora reservado casi en exclusiva para los navegadores de coches, pero que poco a poco se va incorporando a los móviles como una funcionalidad más. Durante la feria se han visto aparatos con software de navegación y localización, planificadores de rutas y guías para peatones con detallados mapas digitales. La estadounidense Garmin, uno de los mayores fabricantes de GPS en el mundo, ha lanzado su primer móvil equipado con esta tecnología, que ha bautizado con el nombre de Nuvifon, y que llegará al mercado en la segunda mitad de este año.

Otros grandes fabricantes, como Nokia, Sony Ericsson y Samsung, han presentado también diferentes modelos equipados con GPS, como el 6210 Navigator de la empresa finlandesa, que este año tiene intención de vender 35 millones de móviles equipados con software de posicionamiento. Y con éste, se abren enormes posibilidades para el mercado de la publicidad contextual, esa que nos alertará, por ejemplo, de las ofertas de un comercio o un restaurante cuando paseemos por la calle.

Otra de las propuestas estelares ha sido la televisión en el móvil, coincidiendo paradójicamente con el anuncio por parte del Ministro de Industria de que la regulación del sector no estará lista hasta dentro de 2 años, en 2010. Un claro ejemplo de como la burocracia es incapaz de seguir el acelerado ritmo de la tecnología, pues tanto algunos modelos de móviles como los operadores y los proveedores de contenidos están más que preparados para empezar a ofrecer servicios basados en la tecnología DVB-H, que finalmente coincidirán con el apagón analógico de las televisiones.

Y para los que piensan que el tamaño de la pantalla es un obstáculo más para ver televisión en el móvil (reconozcamos que un partido de fútbol o “Titanic” no fueron pensados para ser vistos en una pantalla de 10 centímetros cuadrados), también se ha presentado una solución en la feria: la empresa danesa Mobintech ha desarrollado unas gafas electrónicas que se conectan al móvil, y crean la sensación de estar contemplando un televisor de 30 pulgadas a una distancia de dos metros. Un invento tal vez práctico, pero no excesivamente cómodo.

Como no, tanto servicio -los ya disponibles y los aún por venir- necesitarán de una gran capacidad de transferencia de datos para funcionar correctamente. Los nuevos móviles 3G funcionan con tecnología HSDPA, que aporta una velocidad equiparable a la banda ancha convencional del hogar o la oficina. Y se anuncian tecnologías de transmisión aún más potentes, como la Universal Broadcast Modem (UBM), Multimedia Broadcast Multicast Services (MBMS) o HSPA+, de las que pudieron verse diferentes demostraciones por parte del proveedor de soluciones de datos Qualcomm.

Y el año que viene más, con modelos más sofisticados, más servicios y más conectividad. Eso sí, veremos al iPhone en todo su esplendor. Y estaremos pendientes de cómo cambia el protagonismo en el sector, principalmente por la emergencia de empresas chinas como Huawei, nombres aún poco conocidos pero que vienen arrasando en número de usuarios y tecnologías desarrolladas.


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