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Navegar en la oficina se pone cada vez más difícil

Para ponerse al corriente de los vídeos de más éxito, para planificar una boda, para comprar libros… Millones de personas usan la Red a diario. De hecho, Internet puede ocasionar muchas pérdidas de tiempo en el trabajo. Los empresarios lo saben, y están volviéndose muy estrictos en su política sobre el tema.

En EEUU, siempre pionero en cuestiones tecnológicas, las compañías están empezando a prohibir el acceso a la Red y a bloquear los servicios de mensajería instantánea. Mirar acontecimientos deportivos en la pantalla del PC, ahora que tenemos tan cerca el inicio del Mundial de fútbol, también se está poniendo imposible.

Como dice Vimal Solanki (tampoco hace falta ser muy listo), director de marketing de productos de McAfee, “si usted está viendo vídeos, probablemente no está trabajando”. Las ventas de software para bloquear el acceso a Internet de esta firma están viviendo un gran auge.

De hecho, la Red se ha vuelto tan atractiva para los oficinistas que el 54% de los hombres dice que prefiere dejar de tomar su café matutino antes que perder la posibilidad de conectarse desde su puesto de trabajo. El 47% de las mujeres opina lo mismo.

Richard Chaifetz, principal ejecutivo de ComPsych, realiza una interesante analogía: “Internet se ha convertido en el equivalente moderno de lo que en otro tiempo significó el teléfono. La diferencia es que éste canta más, es más obvio; pero saber cuándo alguien está online es más difícil”.

En las oficinas estatales de Illinois los empleados tienen acceso a sitios deportivos como ESPN.com, pero no pueden observar el vídeo que circula por esta web. No solamente porque más distracciones suponen más pérdidas de productividad, sino también porque es una piedra en las ruedas del ancho de ancha del que gozan las oficinas.

Otra de las grandes preocupaciones empresariales es impedir que los programas maliciosos inutilicen las redes corporativas. Lo mismo ocurre con el e-mail; en muchos lugares de trabajo sólo unos pocos trabajadores pueden usar el correo electrónico del propio centro, y no Gmail, Hotmail, etc.

En otros casos, los empleados deben justificar la necesidad profesional de conectarse a la Red, rellenar un formulario y entregárselo a un mando, que será el que decida. Y si alguien decide acceder a Internet sin permiso, puede verse en serios aprietos. Un empleado del departamento de Educación de Nueva York fue despedido recientemente por usar la Red para leer noticias y visitar sitios de viajes en horas laborales. Había recibido avisos, pero no hizo caso.

No es un caso aislado. En 2005, un estudio revelaba que el 26% de los empresarios ha despedido a trabajadores por realizar un uso inadecuado de Internet. Además, el 65% de las 526 compañías encuestadas cuenta con programas para limitar o prohibir el acceso a la Red, un 27% más que en 2001.


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