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Ni capital, ni riesgo

En la lápida de no pocas puntocom está escrita una breve historia: \”Capitalistas aventureros con hambre de OPV apostaron fuerte por este negocio; nos fundimos el dinero para crecer según sus directrices, nunca fuimos rentables y el turbulento mercado no nos dejó asomarnos. Ahora nos han abandonado aquí, a la sombra del ciprés\”.

Escaldado por los millones de dólares que se fueron por el WC en el declive del sector tecnológico, el VC acoraza sus fondos, dispuesto sólo a soltarlos sobre seguro. Si el riesgo en la inversión en startups no puede desaparecer, sí parece que los capitalistas quieren reducirlo a la mínima expresión. A los tambores que ya tocaban a recesión, se une ahora el incierto destino provocado por los atentados terroristas —y la más que posible respuesta— contra Estados Unidos.

Datos poco alentadores

El primer trimestre de 2001 ya anunció que no era año de siembra. Los poco más de 12.000 millones invertidos por el VC en EEUU no aguantaban comparación con los primeros tres meses de 2000 ($26.500 millones), ni siquiera con el trimestre anterior ($21.000 millones). El segundo trimestre cayó aún más bajo: un 61% respecto a 2000 y un 12% respecto al anterior; 982 compañías se repartían los 10.600 millones de dólares apostados, según la National Venture Capital Association,

Los datos del tercer trimestre, reciente publicados por VentureWire, han confirmado la tendencia negativa. Otro 60% patinó la inversión respecto a 2000: 540 compañías consiguieron 6.700 millones de dólares, frente a los 23.900 millones (28.600 es la cifra que da NVCA) invertidos en 1.634 empresas en el mismo periodo del año anterior.

Si en el segundo trimestre las puntocom todavía daban la cara —acaparando 301 de las 982 inversiones realizadas, según NVCA—, en el último han tocado fondo (esperemos). VentureWire cuenta sólo 9 compañías B2C, que levantaron 56,56 millones de dólares, 18 de B2B (144,43 millones) y 16 de salud/medicina online (230,8 millones) entre las que cerraron alguna ronda.

Pero el sector tecnológico, dentro de los bajos números globales, sí mantuvo el tipo. Las compañías de software (1.510 millones de dólares), de hardware (1.000 millones), de redes ópticas (885 millones) y las biotecnológicas (680 millones) estuvieron entre las más afortunadas.

Éramos pocos y llegó Bin Laden

El tercer trimestre finalizó el 30 de septiembre, y 11 días después cayeron las Torres Gemelas. Las previsiones para todo el año antes de esta fecha —VentureWire pronosticaba en agosto 3.200 acuerdos valorados en 35.000 millones de dólares— son, como casi todas, papel mojado.

Como afirma Paul A. Greenberg en Ecommercetimes, ninguna puntocom albergaba grandes esperanzas de obtener dinero del capital riesgo antes del 11 de septiembre, y, tras la tragedia, muchas empresas creen que los inversores directamente han desaparecido. Pero en realidad se están reagrupando para determinar \”qué viene después\”.

Tras el día negro, a la National Venture Capital Association se le ocurrió preguntar a 60 compañías estadounidenses cuáles eran sus perspectivas de inversión en startups; \”nada prometedoras\”, fue la respuesta casi unánime. No se trata de que el dinero haya desaparecido de sus bolsillos; la NVCA estima los VCs tienen entre 40 y 50.000 millones de dólares en sus fondos, pero la mayoría de los dólares se destinarán a reforzar posiciones en compañías ya participadas; nada para los recién llegados.

El ataque a EEUU puede dar la puntilla a una industria muy sensible a los vaivenes económicos, que ya venía dando tumbos. Los capitalistas aventureros afirman que la ralentización, unida a la incertidumbre en los mercados, está afectando a todas las facetas de su industria, incluidas la posibilidad de obtener nuevos fondos, las decisiones sobre dónde poner el dinero y sus expectativas sobre las inversiones actuales. La propia NVCA advierte de que la industria \”se está preparando para un entorno extremadamente difícil\” en los próximos 12 a 18 meses.

El balón de oxígeno se lo apunta Steve N. Lisson, editor de InsiderVC.com, a quien los recientes acontecimientos le recuerdan a lo ocurrido tras la Guerra del Golfo: \”en esa época, la viabilidad para atraer capital para invertir en startups cayó dramáticamente, pero la industria se recuperó para vivir durante varios años el mejor periodo de su historia\”.

Desde el 11-S, \”todo el mundo está esperando a que el polvo se pose\”, en palabras de Christine Comaford, de Artemisa Ventures.

Excepciones a la regla

Que el capital se haya vuelto un poco más prudente a la hora de lanzarse a la aventura, no quiere decir que no siga buscando alternativas interesantes donde refugiarse.

Uno de los negocios tocados por la fortuna es de los sistemas de reconocimiento de voz. La inversión global en esta tecnología crecerá a una media del 43% entre 2000 y 2006, según un estudio que acaba de publicar Datamonitor. Los 650 millones de dólares de hoy se convertirán en 5.600 en 2006.

Dentro de e-commerce, hay algunos cibertenderos que han logrado convertir su negocio en un oasis para el capital riesgo. Si antes del 11-S la apuesta segura eran los viajes online, con agencias virtuales (Expedia y Travelocity) declarando beneficios y lanzamientos estrella (Orbitz), es probable que en un tiempo vean poco dinero por inesperadas razones de peso.

Ahora, el dinero destinado a las tiendas online se lo están llevando las más pomposas. Los comercios de lujo, destinados a un mercado específico —la gente con pasta, que compra productos de gran calidad porque les apetece, aunque no los necesiten— y ofertando líneas de producto exclusivas, son capaces de atraer capital riesgo en un entorno seco para el resto de e-tailers.

Este nicho elitista, que vende desde diamantes y caldos exquisitos hasta coches a medida, recibe el beneplácito del capital, confiando en que los pudientes no dejarán de comprar online aun en los tiempos que corren. Entre los botones de muestra se encuentran nombres como el joyero Blue Nile.com, la tienda de vinos Winestating.com o el proyecto de venta de coches personalizados Build-To-Order, que recientemente han cerrado rondas de financiación.

En general, la tendencia indica que ni los B2Bs ni los B2Cs se van a comer un colín. Los nuevos VCs apuntan sus fondos hacia la biotecnología, el hardware, los proveedores de servicio de banda ancha y los fabricantes de software para seguridad de redes y para servidores, entre otros.

O lo tomas o lo dejas

La gris coyuntura no sólo ha provocado que los VCs afinen sus puestas, también está cambiando la forma de hacer las cosas. Si a finales de los noventa los emprendedores podían llegar, camisa arremangada, a la puerta de una empresa de capital riesgo —a una de las muchas que les tiraban los tejos— y tomar las riendas en el regateo, ahora deben llevar los pantalones sin cinto. Las opciones de conseguir dinero son escasas, y de haberlas, hay que estar dispuesto a ceder un buen trozo de la compañía a financiar.

Para la startup es un quiero y no puedo. Tiene la oportunidad de convertir su idea en una realidad (aunque sea virtual), pero pagando un alto precio: poner en manos ajenas buena parte de la iniciativa. Visto desde fuera también tiene una doble cara: algunos capitalistas con pocos escrúpulos pueden devenir en estraperlistas, haciendo negocios de dudosa ética en tiempos difíciles; pero, por otra parte, cualquier nueva inversión estimula el crecimiento económico.

¿Se acabó lo que se daba?

Aunque será difícil escuchar de boca de algún miembro de la industria VC la palabra \”recesión\”, el panorama venidero no apunta soleado. De la arriba mencionada encuesta de la NVCA, se extrae que el periodo de vacas flacas durará al menos hasta finales del año que viene. Sin embargo, otras predicciones, lanzadas incluso antes de los atentados, no ven la recuperación antes de 2006.

Los cerca de 50.000 millones que se invertirán este año en startups —según la ya excesivamente optimista visión de Mark Hessen, presidente de la NVCA—suponen un significativo paso atrás respecto a los 93.000 millones del año pasado. Aunque al año 2000 habría que ponerlo entre paréntesis en la historia del VC, y remontándose a 1999 —la inversión acumulada de este año hasta la fecha es superior a la del año pasado— lo de ahora no parece tan grave. Tal fue el disparate de 2000, que algunos como John Doerr, de Kleiner Perkins Caufield & Byers, han pedido públicas disculpas por contribuir a llenar la burbuja de aire y llenarse la boca describiendo la Red como \”la mayor creación lícita de riqueza en la historia del planeta\”.

Aunque el capital riesgo está a años luz de ser la fórmula ideal para el desarrollo de una empresa, tiene importantes efectos sobre la innovación y el crecimiento económico: una buena parte de la buena marcha de la economía de Estados Unidos en los años noventa se puede explicar por el alto crecimiento de empresas financiadas con venture capital. Por eso, que el capital riesgo caiga es una mala noticia. Quien lo quiera que lo coja; pero si no hay un centavo, las alternativas se reducen…

Sin embargo, la sequía financiera también puede tener efectos positivos sobre los modelos de negocio. Los VCs se han vuelto un poco más sabios a base de palos, lo que implicará que aquellos que busquen capital tendrán que meter una buena cantidad de materia gris en sus presentaciones de PowerPoint. Los modelos de negocio habrán de recuperar su verdadero significado: fórmulas para hacer dinero.

Las puntocom, por su parte, deberán buscarse la vida por si mismas incluso para nacer, y ser extremadamente cuidadosas con el balance desde el primer día. Eso las hará fuertes y duraderas: el niño bien nacido entre algodones y mimado toda su infancia le quitan el \’bocata\’ en el recreo; a los chavales criados en la ley de la calle, ponles a prueba…


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