No hay que frivolizar con el término estratégico “marketing”

Observo que cada vez se utiliza con más ligereza el término “marketing”. Sirva de ejemplo lo que recientemente leía en unas declaraciones de María Dolores Cospedal, en las que la Secretaria General del Partido Popular decía que “las improvisaciones y las grandes operaciones de marketing y de maquillaje no valen para salir de la crisis, hay que creerse de verdad que hay que ponerse a trabajar”.

Una vez más, se maneja el término “marketing” de manera frívola y sin conocimiento, ya que esta disciplina estratégica nada tiene que ver con el arte de la superficialidad y la improvisación tan extendidas en España, sino que se trata de una disciplina fruto de la lógica, el método y el esfuerzo, que proporciona herramientas de trabajo para una buena gestión. Actuación que en épocas de crisis se hace aún más indispensable para poder sobrevivir al deterioro económico.

Resulta fácil y gratuito hablar de este término, pero pocos saben verdaderamente lo que significa y muchos menos los que saben aplicarlo de forma profesional. El Marketing Estratégico nos aporta una serie de conocimientos que, analizando las necesidades del mercado, permiten dar respuestas satisfactorias e incrementar tanto la rentabilidad social como la económica.

Quizás deba recordar a Cospedal las últimas elecciones estadounidenses, en las que Obama obtuvo un aplastante triunfo gracias a sus dotes de estratega. Aunque no hace falta mirar hacia otro continente: mejor ejemplo es el de su propio partido que, aún teniendo el mercado jugando a su favor, sigue en la oposición por no tener una correcta y adecuada estrategia de marketing.


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