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No me engañas Google, ¿cuánto vales?

Nadie conoce las cifras exactas de ventas y beneficios de Google, y desde la empresa no están por la labor de dar explicaciones. Las cifras que se barajan están entre 750 y 1100 millones de dólares de ventas y entre 200 y 300 millones de beneficios. Lo que les daría una valoración de entre 10.000 y 25.000 millones de dólares en una hipotética salida a Bolsa.

La pregunta que se hace ahora el diario Media Daily News es si se puede valorar a Google en múltiplos similares a loa de Yahoo, una empresa muy rentable, con mucho dinero en caja y más diversificada. La ventaja de Google de constituir la referencia de las búsquedas, algo que han sabido conseguir hasta ahora, no es una garantía perenne. De hecho, Microsoft ya demostró en el caso de Netscape que su músculo financiero y su maquinaría de marketing son capaces de alcanzar a cualquier líder que se descuide un momento.

Está claro que Google necesita salir a Bolsa para poder competir con los grandes y disponer del tipo de presupuestos de marketing que éstos barajan. El marketing viral, que ha sido la clave del éxito de Google, les ha llevado a donde están pero, con la introducción de nuevos servicios y la posible diversificación de sus fuentes de ingresos, la empresa va a tener que apretar el acelerador y gastarse dinero fuera de la Red (en revistas, radio y televisón), lo que va a necesitar de amplios y profundos bolsillos. Los que se consiguen con una salida a Bolsa de éxito.

Todavía no queda claro qué formato va a ser el que finalmente utilice Google para su IPO (Initial Public Offering), si lo hará con la ayuda de la banca de inversiones tradicional o, como se ha venido comentando, a través de una subasta online.

A este respecto, en el artículo mencionado anteriormente, el profesor Raffi Amit, de la escuela de negocios Wharton, cree que \”lo que puede estarse debatiendo es un sistema híbrido de oferta en el que una parte la gestionen los banqueros, dando solidez tradicional a la oferta, y la otra se haga a través de una subasta por Internet, lo que presionará a los banqueros para que acierten en el precio de salida.

Lo que está claro es que ni los grandes van a quedarse sentados sin hacer nada, ni existe modo alguno de saber dónde y cuándo aparecerá el próximo Google.

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