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Algunos N8 se desmayan (y no despiertan)

Algunas unidades del N8 de Nokia tienen problemas en la gestión de energía que les hacen apagarse de pronto, sin provocación ni justificación ninguna. Y después, no hay forma de volver a encenderlo. Ése es el resumen de la advertencia de la compañía finlandesa, que sigue siendo el mayor fabricante de móviles del mundo pero está pasando por una mala racha.

Han cambiado de consejero delegado, lo que ha hecho que perderan a uno de sus directivos estrella. También se han quedado sin otros nombres importantes, y ha dimitido el director de la Fundación Symbian, que además ha tenido que ser "rescatada" por la Unión Europea, porque pierde relevancia ante sistemas operativos rivales.

Esa pérdida de relevancia es en realidad el problema más grande de Nokia, que ha ido perdiendo terreno en la gama alta de teléfonos inteligentes ante el iPhone, BlackBerry y la oleada de teléfonos Android. Ahora intenta recuperar su prestigio con el N8, que no sólo ha sufrido varios retrasos de lanzamiento, también tendrá que competir con el mejorado software de Microsoft, Windows Phone 7.

Con tantas cosas en juego, puede parecer terrible que un producto de gama alta, presentado como la joya de la corona de su fabricante, tenga un fallo de tal calibre que la empresa tenga que advertirlo. Pero eso no tiene por qué condenar al N8. No hay más que mirar al iPhone, con su antenna-gate y su frágil carcasa de cristal, que sigue arrasando en todo el mundo como si nada.

Tampoco hace falta limitarse a los teléfonos. No por nada los propietarios de una Xbox 360 miran sus luces de encendido con suspicacia, siempre temiendo encontrarse el anillo de la muerte. Y en cualquier caso, Nokia asegura que el fallo de producción que producía el problema (presente en "un número pequeño" de dispositivos y cubierto por la garantía) ya se ha corregido.


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