Nombres que marcan, o el lento ocaso de Napster

Hay nombres que marcan para toda una vida. Por ejemplo, uno puede ser una excelente persona y tener la mala suerte de que sus padres eligieran el nombre de Judas en la pila bautismal: ya puede esforzarse en agradar al prójimo, que lo va a tener cuesta arriba. Algo así es lo que le sucede a Napster, la compañía que inició la revolución de la distribución musical, posteriormente reconvertida en legalísimo sistema de suscripción online. Previo pago, claro, algo que choca radicalmente con la imagen asociada a la compañía que fundó Shawn Fanning. Parece que los conceptos “Napster” y “pagar por la música” son como el agua y el aceite, pues en plena era de explosión de la música digital, y poseyendo una marca archireconocida, no logra despegar en número de clientes ni abandonar los números rojos un trimestre tras otro. Una lenta agonía que no sabemos cuánt más se prolongará. Más


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