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Nuestro buzón de correos dice mucho de nosotros

La organización y gestión de nuestro buzón de correo es una metáfora de nuestra forma de vida. Nuestros intereses, la educación recibida y nuestro carácter determinan que los mensajes pasen directamente de la bandeja de entrada a la papelera de reciclaje o bien que queden perfectamente ordenados y archivados en carpetas.

Según Dave Greenfield, psicólogo fundador del Center for Internet Behavior, hay básicamente dos tipos de personalidades: los que guardan todos los mensajes y los que los eliminan sistemáticamente al poco de leerlos. Obviamente son tipos extremos, y entre ambos debe existir una amplia gama de grises.

Acumular mensajes puede ser síntoma de desarrollar un comportamiento caótico en otros aspectos de la vida. Los que lo hacen son personas que se aferran a su pasado o que tienen multitud de tareas pendientes en sus vidas, explica el doctor Greenfield. Un buzón de correos desordenado es reflejo de una vida desordenada. “Si tienes 1.000 mensajes de correo, significa que no quieres perder ninguna oportunidad, pero también que no eres capaz de afrontar algunas”, dice el doctor.

En el extremo opuesto, limpiar metódicamente los mensajes puede llevarle a omitir detalles y dejar pasar oportunidades por culpa de la ansiedad, o bien demuestra que la obsesión por el orden resta atención a otros ámbitos de su vida, por ejemplo la familia. Según el doctor Greenfield, “si tienes 10 mensajes en tu bandeja de entrada, tal vez estás apretando el gatillo demasiado rápido y omitiendo la riqueza de la vida”. Vamos, que ninguno de los dos tipos queda muy bien parado.

También el carácter de cada persona influye en su manera de usar el correo electrónico. Aquellos que son más espontáneos, más abiertos a las relaciones sociales, son los que sufren más riesgo de encontrarse con un buzón de correos colapsado, porque son incapaces de negar un mensaje a un amigo o un conocido. Nancy Flynn, consultora de la compañía ePolicy Institute, advierte que ofrecer ayuda a través del e-mail puede suponer una invitación a que otros te endosen sus problemas.

Un consejo para los desorganizados es crear carpetas por temas o importancia de los mensajes, y dedicar un tiempo a la semana a clasificarlos.


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