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Nuevas complicaciones en el parto del UMTS

El parto de la tecnología UMTS en España está siendo doloroso, además de intrincado. Telefónica, Airtel, Xfera y Amena, las cuatro operadoras que tienen previsto ofrecer la tecnología de Tercera Generación en España a finales de 2002, se están comiendo con patatas las promesas que hicieron en su día para obtener las licencias, concedidas por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Según lo propuesto en su momento, cada una de las compañías desplegaría su propia red, pero esas promesas se han demostrado ahora imposibles de cumplir. Las cantidades billonarias que conllevaría construir la infraestructura necesaria y, sobre todo, el retraso en el desarrollo del UMTS no sólo en España, sino en todo el mundo, ha hecho inviable lo acordado. Como solución final las cuatro operadoras han propuesto compartir sus redes con el fin de abaratar costes.

El visto bueno por parte del departamento que dirige Anna Birulés no está concedido de antemano. Ni mucho menos. De hecho, el ministerio ya advertido de que el problema corresponde a las compañías y que éstas deben cumplir con lo prometido. Según detalla el ministerio, el despliegue de redes fue uno de los puntos que más se valoró en el concurso, del que se cayeron Movi2 (lanzada por Uni2, filial de France Telecom) y Movilweb (auspiciada por Deutsche Telekom y Jazztel). De hecho, la solicitud de Telefónica, Amena, Airtel y Xfera puede volverse en su contra en caso de cumplirse, ya que deberían pagar a la Administración 7.800 millones de euros, exactamente la cantidad que las cuatro operadoras se comprometieron a desembolsar y que garantizaron mediante avales bancarios. Las compañías afectadas consideran que el dinero puesto encima de la mesa para pagar la tasa radioeléctrica impuesta por el Gobierno justificaría el perdón de los avales.