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Nuevos y negros presagios para la prensa en papel

Periódicamente los expertos echan los dados tratando de calcular el año en que los diarios dejen de editarse en papel. Ahora se habla de 2043, al menos por parte de Philip Meyer, autor del libro The Vanishing Newspaper.

Hace algunas semanas, The Economist publicó interesantísimas reflexiones sobre este tema. Y es que, o los actuales diarios corrigen los errores de bulto que están cometiendo en su acercamiento al periodismo digital, o la suerte estará echada quizás antes de lo que creen.

Los gurús más reputados no creen que despedir redactores, escribir sobre ocio o comprar diarios gratuitos vaya a servir para arreglar este estado de cosas. La competencia de Google News y la proliferación de blogs, muchos de ellos elaborados por expertos en las materias que tratan (ni punto de comparacíón con los numerosos becarios/as que pueblan las redacciones), es ya casi insoportable.

Otro factor preocupante es el creciente abismo entre lo que los periódicos publican y lo que gusta a la gente. En este sentido hay un buen ejemplo: el matrimonio entre Mentos y Coca-Cola ha sido una de las cosas más vistas en ciertos medios.

En nuestro país, posiblemente también en otros, los diarios gratuitos se están asentando con fuerza. El País, El Mundo y los grandes medios deben darse cuenta de que los lectores parecen estar hartos de tanta política, quieren informaciones breves y que les afecten de manera más inmediata, así como deportes, ocio, estado del tráfico…

El futuro, pues, parece estar en los grandes medios capaces de adaptarse con éxito al entorno digital. En todo caso, prepárense: se avecina una auténtica revolución informativa.


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