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OPVs tecnológicas: en coma profundo

El mercado de las OPVs de tecnología continúa un trimestre más en coma profundo. La vida sigue sin volver a una actividad que hace unos meses movía miles de millones de dólares. Si hace un año y medio las empresas de la Nueva Economía se daban patadas por salir a cotizar a los mercados de alto riesgo, y sobre todo al Nasdaq, donde había colas de cientos de sociedades, hoy nadie termina de animarse a dar ese salto a no ser que sea su única salida. Lo peor de todo es que la situación no parece que vaya a cambiar radicalmente a medio plazo.

Frenazo en seco

Las cifras hablan por sí solas. Hasta finales del mes de junio de 2001 sólo 25 empresas se han atrevido a salir a cotizar al Nasdaq (algunas con no muy buenos resultados), mientras que en el mismo período de 2000 éstas habían sido 198. En aquel momento el clima hacia las empresas de tecnología era tal que las revalorizaciones espectaculares estaban prácticamente aseguradas desde el primer día. El interés que el mercado despertaba entre las compañías del sector hacía que el tiempo de espera entre la petición y la salida efectiva fuera de más de seis meses. Entones el índice Nasdaq estaba en los 4.500 puntos y hoy apenas supera los 1.800 puntos.

El resultado de la caída ha sido demoledor. Aunque sigue habiendo compañías que solicitan su entrada en los mercados, la proporción de las que finalmente tiran estos planes por la borda es asombrosa. \”Nadie quiere hacer pública su compañía a no ser que no tenga otra elección\”, afirmaba recientemente el director financiero de Wavesplitter, un fabricante estadounidenses de componentes ópticos, que en el último minuto renunció a salir a bolsa.

Y es que la OPV se ha convertido en el último cartucho de las empresas de tecnología. El sentimiento en los mercados hacia las compañías es tan pesimista, que éstas recurren a todas las alternativas posibles antes de tomar la decisión. Hasta que no se confirma que es imposible encontrar un fondo de capital riesgo o emitir deuda y no queda un dólar en el banco, no se sale a bolsa.

Un estudio realizado en mayo por Deloitte & Touche entre los directivos de más de 500 empresas de Estados Unidos, puso en evidencia, además, que esta situación no va a cambiar, al menos en unos meses. El 37% de los encuestados afirmaba que no contemplaba la posibilidad de ofrecer acciones al mercado en un plazo mínimo de doce meses. Otro informe, esta vez de Ernst & Young, realizado entre empresarios californianos mejoraba algo las expectativas ya que afirmaba que estos veían como horizonte el mes de diciembre.

Falsos espejismos

Lo cierto es que, pese a las malas condiciones del mercado, en las últimas semanas ha habido algún que otro indicio de reactivación. A mediados de mayo, cuando el Nasdaq rondaba de nuevo los 2000 puntos, dos compañías tecnológicas pusieron en marcha sendas OPVs ciertamente exitosas. Estamos hablando de Telium, un fabricante de conmutadores ópticos, e Instinet, la división de Reuters de compraventa electrónica de acciones. La primera tuvo en su primer día una revalorización del 46% y la segunda incrementó su valor un 17%, algo que no se veía en los mercados desde hacía tiempo.

Sin embargo, los analistas se apresuraron a marcar las distancia y echar por tierra las esperanzas de una reactivación del mercado de las OPVs. Según éstos, aunque Tellium es la típica empresa de tecnología en pérdidas, pertenece a uno de los sectores mimados en este momento, mientras que Instinet es una empresa rentable.

El Nasdaq, de capa caída

Junto a muchas empresas, que han visto cerrada la vía de los mercados para financiarse, el propio Nasdaq ha sido otra de las víctimas de este parón en las OPVs. Este índice, al que salen a cotizar casi el 100% de las empresas tecnológicas, ha visto muy mermada su actividad en los últimos meses y ha tenido que despedir recientemente al 10% de su plantilla, 137 trabajadores.

El Nasdaq cobra unos cánones a cada compañía que sale a bolsa así como una cuota de mantenimiento por las que cotizan en su índice. Desde el pasado año no sólo ha bajado radicalmente el número de OPVs sino que además, 360 compañías han sido expulsadas del mismo por haber caído su cotización por debajo de un dólar durante más de un mes. El resultado: un notable descenso en los ingresos.

España

Si las salidas a bolsa de empresas de tecnología en Estados Unidos están de capa caída, la situación en España es de parón total.

De todas las compañías del sector que planearon su salida a bolsa cuando se creó el Nuevo Mercado, sólo Jazztel se ha atrevido a saltar. El resto, o se han retirado definitivamente o la han retrasado sin fecha. Así, Ya.com renunció a llevar a cabo esta operación al ser comprada por T-Online y Lanetro la mantiene aplazada sine díe desde hace un año. Lo mismo han hecho la filial de Internet de Indra, Atlante, Auna y los bancos online Uno-e y Patagon.

Por su parte, Telefónica Media y Via Plus no terminan de poner fecha definitiva. Parece que de momento, sólo el marketplace de Endesa, Opciona, se ha aventurado a adelantar algo. Los directivos de la compañía aseguran que la salida a bolsa tendrá lugar este semestre.


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