Otra “víctima” de los bucaneros

La cadena de videoclubs Blockbuster anuncia el cierre de sus 86 establecimientos en España, aduciendo el daño causado por las ventas del top manta y las descargas de películas en Internet. ¿No les suena la historia?. Sí, hace algo más de un año, la legendaria tienda Madrid Rock anunciaba su clausura alegando similares motivos: piratería, auge de la música en formato electrónico, desprestigio del soporte… Luego resultó, como denunciaron los propios trabajadores, que el negocio aún era rentable, y un goloso pelotazo inmobiliario fue la verdadera razón de la venta del local y el fin del negocio.
Cualquiera con un mínimo amor por el séptimo arte siente verdadero repelús a pisar uno de los locales de Blockbuster, donde una película de, por ejemplo, el año 1998 se considera antigua y de nulo interés para el público (no mencionemos el blanco y negro), y donde los mismos nefastos filmes que atiborran las carteleras ocupan estanterías enteras, gracias al enorme soporte publicitario que las respalda. En Madrid y Barcelona empiezan a proliferar pequeños videoclubs que tratan con mimo tanto la calidad de los filmes como la atención al cliente (en algunos casos las películas se llevan a casa o se pueden encargar por Internet), aspectos que dejan mucho que desear en los locales de Blockbuster.
Lo difícil, lo que requiere un esfuerzo, es adaptarse a los tiempos; lo fácil, recurrir al tópico y culpar a los sospechosos habituales. Echen un vistazo a la web de Blockbuster, y tal vez se pregunten, como nosotros, si los responsables de esta compañía se han enterado de en qué época viven.


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