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Patrullero Gadget se disfraza de Papá Noel

Muchas veces son los más pequeños de la casa los principales amantes de los ingenios tecnológicos, los que más disfrutan investigando las prestaciones de los gadgets pensados para ellos y los que más ponen a prueba su resistencia a impactos y a exploraciones, entre otras cosas. La prueba es que estas son unas Navidades dominadas, además de por el omnipresente aprendiz de mago Harry Potter, por un montón de juguetes tecnológicos.

Nuestro Patrullero Gadget, en un intento por ayudar a que Santa Claus elija los juguetes adecuados para estos gadgetófilos en ciernes, ha hecho una selección de los más populares y atractivos.

Las mascotas de lata de Bizak

Bizak Evolution es responsable de toda una colección de mascotas de lata que, sin llegar ni mucho menos a la calidad de los Aibos de Sony o los mininos de Omrop (también es cierto que cuestan cien veces menos), viene bien tener en cuenta. Hay un perro que responde al nombre de Tekno, una femenina gatita que se llama Kitty y el loro Polly, ganador del premio \”juguete del año\” en los Toy Awards 2001.

Cada animal de titanio tiene reacciones y comportamientos propios de la especie en la que están inspirados. El perrito Tekno acude cuando le llaman, ladra, gime y jadea (incluso gruñe si no está contento o no se le trata bien), mueve las orejas y la colita, juega y pide que le alimenten. En Bizak aseguran que está programado para actuar igual que un cachorro de carne y hueso de ocho semanas de vida. Fue el primero en ser creado, y no conviene ser confundido con el mucho más limitado POO-CHI de Hasbro, que cuesta la mitad. Cada animal de titanio tiene reacciones y comportamientos propios de la especie en la que están inspirados. El perrito Tekno acude cuando le llaman, ladra, gime y jadea (incluso gruñe si no está contento o no se le trata bien), mueve las orejas y la colita, juega y pide que le alimenten. En Bizak aseguran que está programado para actuar igual que un cachorro de carne y hueso de ocho semanas de vida. Fue el primero en ser creado, y no conviene ser confundido con el mucho más limitado POO-CHI de Hasbro, que cuesta la mitad.

La gatita Kitty, que llegó para hacer compañía a Tekno, maulla, juega, sacude la cola, ronronea cuando se la acaricia gracias a los sensores que tiene en la espalda, baila, canta tres canciones diferentes y pide con regularidad su ración de pescado. De momento sólo hay un modelo en color metalizado, pero pronto habrá otros muchos tonos disponibles que la darán un aspecto mucho más real, menos robótico.

El loro Polly, el más joven de los tres, grazna, ríe, aulla, habla, aprende palabras e imita voces. También pide galletas, aletea, canta y baila con tres canciones diferentes, responde a las caricias y sus ojos cambian de color para expresar emociones. Viene equipado con respectiva su jaula.

Todos los robots pueden interactuar unos con otros, sean o no de la misma especie. Y todos cuentan con que sus dueños, o los padres de sus dueños, tengan conexión a Internet, ya que accediendo a los distintos portales de cada animal se puede acceder a trucos, nuevos juegos y club de fans.

Desde luego es preferible que aquellos niños que no dejan de insistir que quieren una mascota, y cuyos padres no están demasiado convencidos de poder hacerse cargo de ella, ensayen primero con estos robots de apariencia animal. Tekno y Kitty no sufren lo más mínimo si les abandonan cuando llega el verano.

El precio de estos ingenios infantiles ronda los 90 euros. Claro que todo depende del sitio en que se adquieran y de las ganas que tengan en cada establecimiento de aprovecharse de los pobres reyes magos de turno.

Computadoras para todos los públicos

También han proliferado desde hace unos años unas computadoras infantiles, con juegos y poca cosa más, para que los niños se entretengan tecleando al mismo tiempo que sus papás, sin querer meter mano en la computadora de sus progenitores. Que nadie se engañe, quien los compre pensando en que su vástago está aprendiendo algo de informática va por mal camino.

Hay muchísimas computadoras para niños de distintas edades, todas repletas de juegos educativos y bastante más resistentes que los portátiles convencionales. Incluso existe una desarrollada por Mattel completamente rosa y plagada de imágenes de la muñeca Barbie, pero la firma estrella en estas computadoras de colorcillos es sin duda la multinacional de Hong Kong Vtech. Los precios de estos cacharros suelen oscilar entre los 50 y los 100 euros.

Una novedad de Vtech, una empresa a tener siempre en cuenta en lo que se refiere a gadgets infantiles, es Me Mo Mo. Un intento de recuperar el ya extinto tamagotchi combinado con las computadoras típicas de la marca y que cuenta con 25 juegos y programas educativos. Sus creadores lo recomiendan para niños de entre 5 y 8 años por unos 55 euros.

Por último, recordemos con tristeza la reciente muerte de la innovadora división de excelentes juguetes ciéntíficos de Intel IntelPlay. Toda una pérdida para los gadgetófilos menores de edad, y para adultos a los que le gusta \’que sus hijos dispongan de juguetes tecnológicos.


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