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Patrullero Gadget y la metamorfosis de Iomega

Iomega, empresa conocida por sus gadgets de almacenamiento de datos, está dando un giro que se veía necesario desde hace tiempo. Para esta compañía tecnológica, una de las niñas bonitas del sector hace no tanto tiempo y ahora con la acción barriendo el suelo de parqué del Nasdaq, el abaratamiento de las grabadoras de CDs y de los CDs vírgenes fue como recibir un disparo en el estómago.

Sus lectores y grabadores de sus (durante un tiempo) populares unidades de almacenamiento Zip y Jaz no podían competir con el precio y la capacidad de los discos compactos. Los discos zip albergan entre 100 y 250 MB, frente a los 650 MB de un CD estándar, y aunque son regrabables, su elevado precio no compensa esta prestación.

El lector/grabador más moderno, con conexión a puerto USB, cuesta unos 180 dólares, y un Zip de 250 MB unos 40 dólares. Las unidades Jaz son aún más caras, aunque pueden admitir hasta 2 GB de información. Y sí, Zip y Jaz no son los únicos productos de Iomega, pero si han sido sus paladines, los más conocidos, durante mucho tiempo.

El viraje musical

Visto lo visto, hace unos 9 meses ya intentó abrirse a nuevas corrientes de la electrónica de consumo introduciendo unos reproductores portátiles de MP3 llamados HipZip, aproximadamente de las mismas dimensiones que una Palm y 12 horas de autonomía. En su lanzamiento costaban 300 dólares, ahora se encuentran por 279.

La principal novedad de HipZip es que usa un nuevo tipo de disco de 40 MB de capacidad, pequeño y redondo, bautizado como Clik! (10 dólares la unidad). Una forma, al menos en teoría, barata de portar música y una buena manera, también en teoría, de rentabilizar los conocimientos y saber hacer de Iomega en temas de soportes de almacenamiento.

Como todo el mundo sabe a estas alturas, HipZip no ha provocado ninguna revolución en el saturado y variopinto mercado de los reproductores digitales de música.

 

A CEO muerto, gadget puesto

No sólo fue la música, también hubo otras iniciativas sorprendentes por parte de Iomega durante el último año como lanzarse al mercado empresarial con NAS (Network Attached Storage) o decidirse a fabricar y comercializar grabadoras de CDs (las llama Predator, un nombre que encierra bastante humor negro) en una plasmación del refrán \”si no puedes vencerlos, únete a ellos\”.

Pero la metamorfosis de Iomega ha ganado intensidad a lo largo de la última semana.

El primer susto vino el pasado 21 de mayo, cuando el presidente y CEO (Chief Operating Officer) Bruce Albertson renunció a su puesto alegando serias discrepancias con el consejo de dirección respecto a cuál debía ser la estrategia y el rumbo a tomar por la empresa.

Ahora al frente de la empresa se encuentra el consejero David J. Dunn, que ha asegurado que lo primero que va a hacer es recortar gastos eliminando aquellos productos que no generan beneficios.

¿Será este el fin de los ya clásicos Zip y Jaz?

De momento, tras la llegada de Dunn, ha sido el principio de Peerles, un sistema portátil pensado para llevar en el bolsillo de la chaqueta 10 ó 20 GB de música o datos. La grabadora de discos Peerles costará 250 dólares, y los discos 160 o 200 dólares, dependiendo de su capacidad de almacenamiento. Iomega tiene ya preparadas 25.000 unidades que no se empezarán a comercializar hasta finales de junio.


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