Pepe Cervera: “Les hemos robado la tecnología de Internet a los que pretendían controlar la información”

“¿Cómo es posible que la Internet que hoy conocemos fuese creada por un órgano obsesionado con el control de la información?”. Esa fue una de las preguntas que ayer planteó el periodista Pepe Cervera en una charla que ofreció en Ciudad Real como adelanto de su próximo libro, “El robo del milenio: cómo Internet llegó a ser libre y por qué es importante”.

Los orígenes de Internet no dejan de ser curiosos: la red fue puesta en marcha y financiada por el Pentágono, que pretendía establecer una tecnología que le permitiese ejercer un férreo control sobre toda la información que circulase. Sin embargo, la Internet que hoy conocemos es muy diferente: herramientas como Wikipedia, Google, las licencias Creative Commons o el free software, entre otros, dan buena cuenta de que Internet, a día de hoy, es el mayor cúmulo de circulación libre de información.

Es por ello que Cervera se refiere constantemente a “el gran robo del milenio”, haciendo alusión a como la sociedad se apropió de una tecnología –Internet- que estaba predestinada a ejercer como órgano de control del flujo de información.

Y no sólo fluye libremente la información, sino que Internet ha puesto en jaque a grandes industrias, que han visto fracasar (o cuando menos peligrar) su modelo de negocio: la industria de la telefonía tiembla ante Skype, la musical y cinematográfica se tambalea ante las redes P2P, la del software propietario el open source

Pero si Internet fue concebida con unas pretensiones tan distintas a sus funciones actuales, ¿qué pasó en el camino? ¿Qué fallo hubo? ¿En que parte del proceso cambiaron las tornas?

Para Cervera, las tecnologías de Internet hoy ya no sirven a los que financiaron su puesta en marcha, sino precisamente al resto de los ciudadanos. ¿Por qué? “Porque el Pentágono se encontró con el movimiento hippie”. La tecnología detrás de Internet fue desarrollada por estudiantes de California de finales de la década de 1960, justo en pleno apogeo del movimiento hippie. Así pues, los desarrolladores de Internet “eran doctorandos que por las mañanas hacían su tesis, por la tarde iban a un concierto y por la noche se metían todo tipo de ácidos”.

Uno de estos hippies e ideólogo fue Vannevar Bush, que juntó los tres elementos indispensables para que la Red funcione como lo hace hoy día: por un lado, la conexión de ordenadores, algo de cuyo coste se ocupó el Pentágono. También, la creación de ordenadores personales, “que sean baratos y que el usuario no tenga que estudiar cuatro años para poder usarlos”. En tercer lugar, era imprescindible la creación del hipertexto para conectar toda la información.

Así pues, “Bush propuso una nueva forma de investigación y desarrollo” que fue seguida por muchos otros, como Ted Nelson (creador de Xanadu) o Douglas Engelbert, el creador del ratón (“la primera demo de la historia”), que dio carpetazo a las tarjetas perforadas y presentó una interfaz de usuario y unas aplicaciones que lo convirtieron en “el padre del ordenador personal”. Un poco más tarde llegarían Stewart Brand, el Xerox Park, Steve Jobs y compañía, que darían lugar a los ordenadores personales.

La clave de todos estos desarrolladores es que hicieron su trabajo creyendo en una filosofía hippie -casi anarquista- promulgada por Ivan Ilich, basada en dos premisas: el conocimiento libre, y que todo aquel que quisiese coger el testigo y seguir desarrollando la tecnología, debería tener a su entera disposición todo el trabajo de sus predecesores.

Para Pepe Cervera, ésta es la clave de que la Internet que hoy conocemos sea un espacio de información y conocimiento totalmente libre, a pesar de que su origen tuviese tintes restrictivos y censores. Es lo que el periodista considera “el gran robo del milenio”.


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