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Piensa diferente: cómprate un iPhone

Que cualquier tiempo es cambiante es algo que nadie puede discutir, Lo que sí podría ser objeto de polémica es si dichos cambios son para bien o para mal. Como planteaba hace unos días Bruce Weinstein en su columna de BusinessWeek \”Ethics and the iPhone”, el (ab)uso del iPod y el iPhone (y por extensión, de todos los móviles y reproductores mp3) está creando una sociedad de seres aislados, ausentes, carentes de lazos o intereses por otras personas, que Weinstein califica como “iSolados”. No deja de ser curioso que una empresa que pregona el lema “Think different” (“Piensa diferente”) esté creando una legión de seguidores clónicos.

Weinstein destaca tres costes principales asociados con este problema:

  • El coste de oportunidad: una comunidad no es una mera colección de individuos, sino de las relaciones que se establecen entre ellos. Las conexiones desaparecen cuando los miembros de la comunidad se preocupan exclusivamente de sí mismos.
  • Los daños psicológicos: la creatividad surge a menudo en momentos de ensoñación, divagación o simple contemplación de las musarañas. El estar continuamente expuestos a estímulos electrónicos es una barrera, y no un incentivo, para la creatividad.
  • Los daños físicos: no son desdeñables los accidentes de tráfico que se originan por estar pendientes del móvil, el GPS o el mp3. Incluso los atropellos de peatones, motivo por el que en Nueva York se llegó a plantear la prohibición de circular por la calle escuchando música. Por muy hábiles que seamos con las multitareas, todos tenemos un límite.

La conclusión de Weinstein es clara: al fin y al cabo, la tecnología es moralmente neutra. De nosotos depende que se emplee para fines beneficiosos o dañinos.


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