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Pío, pío, que yo sí he sido

Dicen que reconocer errores es de sabios, pero Google ya lleva muchos acumulados y parece que los demandantes natos han encontrado en la empresa una mina de oro. Su último quebradero de cabeza se lo ha dado su sistema de traducción al chino mandarín (llamado Google Pinyin), ya que para elaborarlo utilizaron fuentes ajenas, como la de Sohu.com.

Su rival chino se dio cuenta de que el gigante norteamericano tenía en su base de datos caracteres chinos poco comunes que ellos también tenían. Por eso, la compañía asiática comenzó un litigio contra la empresa de Mountain View, y la respuesta de Google no se ha hecho esperar.

Con un comunicado, escrito en mandarín, pedían disculpas por los problemas causados, aunque no han reconocido abiertamente haber utilizado el sistema de Sohu y, tampoco, hay indicios de que no lo sigan haciendo. Lo que no ha quedado claro es si esta disculpa pública, que ha puesto en evidencia a la empresa, será suficiente para su competencia china o si, por el contrario, el asunto llegará a mayores.

Reconocer errores es de sabios, sí, pero intentar disculparse de forma poco clara quizá no sea lo más recomendable.


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