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Piqué sustituye a Birulés en Ciencia y Tecnología

Ya es oficial, Anna Birulés ha sido cesada de su puesto como titular del joven Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT), cargo que ocupaba desde junio de 2000. A partir de ahora el bastón de mando lo sostedrá el que ha sido uno de sus máximos valedores (de hecho fue quien la recomendó ante Aznar): Josep Piqué, antes ministro de Industria y Exteriores, licenciado en derecho y empresariales y nacido en 1955. Una curiosidad: Piqué ha sido el único de los siete ministros que ha prometido su cargo en vez de jurarlo esta mañana en el Palacio de la Zarzuela.

Tras la marcha de Birulés queda un ministerio al que no ha conseguido dotar de personalidad, pero sí de numerosas críticas por la ineficacia de su gestión. Para el (mal) recuerdo queda un Plan Info XII que iba a llevar a España a la vanguardia de la Sociedad de la Información, que fue muy publicitado pero que de momento ha sido muy poco efectivo.

España ocupa en estos momentos los últimos puestos de Europa en esta materia. Hay numerosos estudios que lo demuestran. Uno de los más recientes, elaborado por la Fundación Auna, aseguraba que ocupa la antepenúltima posición respecto a penetración de Internet e indicadores de comercio electrónico, superando sólo a Grecia y Portugal.

También la parte científica deja bastante que desear. La última queja a este respecto, ocurrida hace apenas un mes, estaba protagonizada por dos cartas. Una de ellas, procedente de once sociedades científicas españolas dedicadas a la biomedicina y la biología, afirmaba acusaba al ministerio de que “la gestión del sistema científico se está ralentizando en lugar de ser cada vez más ágil, como cabría esperar”, y de que “no existe una política científica definida en la que se encajen las distintas iniciativas que se están y que defina el marco presente y futuro de la Investigación en España”. La otra, con 21 sociedades firmantes de carácter más general, iba por el mismo camino.

En definitiva, que Piqué se enfrenta a una cartera con muchos deberes pendientes, entre los que destacan la implantación (de verdad) de la Sociedad de la Información, la mejora de las paupérrimas políticas (científicas y tecnológicas) de investigación y desarrollo, lidiar con la televisión digital terrestre y la telefonía de tercera generación (UMTS), liberar la telefonía y revisar las tarifas de estas compañías.


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