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Plataformas y reproductores musicales, cada uno a su bola

El caos que domina el sector de la música online crece por momentos. Como una bola de nieve que rueda sin ningún parapeto que amortigüe el golpe, las principales compañías que desarrollan productos tecnológicos para escuchar archivos en formato MP3 o las propias discográficas, empecinadas en vender a la gente productos limitados y de escasa calidad, caminan por su cuenta… hacia el precipicio.

Después de dedicar varios meses en poner a punto los motores que permitan escuchar canciones en terminales último modelo o en crear plataformas de pago desde las que se puedan descargar canciones de forma legal, se acaba de descubrir que ambos productos son incompatibles entre sí. Los usuarios que se abonen a programas de música como PressPlay (apadrinado por Sony, Universal y EMI, entre otros) o MusicNet (auspiciado por Warner, BMG, EMI y America Online), no podrán escuchar sus canciones en los reproductores iPod de Apple o iPaq de Compaq Computer, cuyo lanzamiento se produjo hace apenas unas semanas. Esta incompatibilidad obligará a los usuarios a reproducir sus canciones sólo a través del ordenador. La lucha de las discográficas contra las empresas que lanzan \’gadgets\’ que emiten canciones en MP3 no es no nueva. Ya en 1998 se enfrentaron con poca fortuna a Diamond Multimedia, el fabricante de los reproductores MP3 Rio, con el fin de parar su distribución.

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No sería extraño que este obstáculo fomentara el crecimiento de programas de intercambio de canciones gratuitas como Morpheus, Kazaa o AudioGalaxy. \”¿Por qué voy a pagar por un tema cuando lo puedo obtener gratis?\”, se pregunta Rochell Lopez, una estadounidense se 28 años que justifica el uso de este tipo de plataformas \’ilegales\’ en que se puede conseguir \”un montón de material que no se localiza en otros lados, como conciertos piratas que las discográficas jamás publican.

Y es que, a pesar de lo que opina la Industria musical, una buen parte de lo que se ha dado en llamar piratas musicales está compuesto en realidad por aficionados a la música cuyas búsquedas se centran, fundamentalmente, en canciones perdidas, conciertos no editados o rarezas casi imposible de conseguir en el mercado. Y, además, son personas que siguen comprando discos a pesar de tener acceso a los programas gratuitos. Estos aficionados se muestran reticentes a la hora de bajarse archivos en formato de audio MP3, ya que las grabaciones en vivo pierden mucha calidad. Ahora su preferencia es el SHN, un archivo de audio WAV estándar reducido a la mitad que, al contrario que el MP3, conserva todas las frecuencias intactas cuando se comprime.