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Podcasting: la revolución sonora

Si los blogs se han convertido en una popularísima herramienta de comunicación, no menos prometedor futuro le espera al podcasting, algo así como la versión hablada de las bitácoras. En una investigación elaborada por Pew Internet & American Life Project en junio de 2005, apenas el 13% de los encuestados conocía el significado de la palabra podcast. Este año serán al menos 10 millones los usuarios en EEUU que se descarguen un archivo sonoro, que se está convirtiendo en una de las formas favoritas de crear contenidos por parte de los adolescentes.
El podcasting tiene la gran ventaja de permitir combinarlo con otras actividades. Por ejemplo, una madre de familia puede escuchar en su iPod lo que sus hijos adolescentes piensan realmente de ella mientras combate en el gimnasio los avances de la celulitis. El podcasting no demanda atención exclusiva frente al ordenador, como sí sucede con los blogs. Sólo hay que trasladar los archivos al reproductor de mp3, y listos para escucharlos en cualquier parte. Dos amas de casa y madres de familia, Gretchen Vogelzang y Paige Heninger, se han dado cuenta del potencial de esta herramienta, y han montado una web con consejos para la vida familiar que puede convertirse en su sustento económico, gracias a los 100.000 dólares que aportará un patrocinador.
Hay que reconocer que estas señoras son dos auténticos linces, y verdaderas pioneras. Según eMarketer, este año la inversión publicitaria en podcasting, todavía está en fase de lactancia, alcanzará los 80 millones de dólares, para llegar a 300 millones en 2010. Hace falta definir formatos y medir su efectividad, y esperar a que los reproductores aumenten progresivamente sus prestaciones (memoria, pantalla a color, video, etc.) antes de poder hablar de un verdadero nuevo nicho publicitario.
Lo que todavía no está del todo claro es cómo afectará el podcasting a la industria musical. ¿Perseguirán las sociedades protectoras de los derechos de autor a todo aquel que ose colgar una canción protegida con copyright en su página personal? ¿O tirarán la toalla si se generalizan las insubordinaciones? De momento, la mayoría de los pocdasteros en castellano opta por colgar música bajo licencia Creative Commons de libre distribución.


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