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¿Podrá Google vivir de las aplicaciones?

Google es una empresa conocida, entre otras cosas, por ofrecer una gama de servicios de lo más extensa y variopinta. Sin embargo, sus ingresos todavía dependen en un porcentaje muy elevado (en torno a un 95%) del negocio de la publicidad en buscadores.

Es por eso que la compañía planea dar prioridad al negocio de moda, las aplicaciones. Ya sean para móviles -vía Android-, para los futuros ordenadores con Chrome OS, para las empresas –vía Google Apps y servicios cloud-, el caso es cobrar a cambio del acceso a las aplicaciones.

Lo cierto es que Google ya cobra por aplicaciones, pero poco. La compañía dice tener 3 millones de clientes corporativos y 30 millones de usuarios particulares, aunque la mayoría utiliza las versiones gratuitas de los programas. Según las cuentas del tercer trimestre de este año, Google ingresó 254 millones de dólares en la categoría “Otros”, donde se incluyen las aplicaciones. Eso supone un 3% de sus ingresos totales.

¿Es descabellado planear un futuro donde la mayoría de sus ingresos provenga de las aplicaciones? En Google creen que no. La clave es conseguir como clientes un gran volumen de empresas de tamaño medio, ya que la mayoría de aplicaciones gratuitas se usan en empresas de menos de 50 empleados.

En el diario SF Gate, Rajen Sheth, máximo responsable de la división de Google Apps desde 2004, señala las tres claves sobre las que debería asentarse esta estrategia:

1. Convencer a las empresas para que lleven todos sus servicios a la nube. En algunas áreas es fácil que las empresas adopten servicios on the cloud: correo electrónico, calendario… Son aplicaciones muy utilizadas y que permiten olvidarse del mantenimiento. Lo complicado es que utilicen otras aplicaciones, como la gestión de sus documentos vía Docs.

2. Impulsar la interoperabilidad. Desarrollar una aplicación es caro; por eso Google las agrupa en Google Apps Marketplace, donde una plataforma única ofrece ventajas de visibilidad a los creadores, y facilidad para encontrar lo que buscan a los clientes.

3. Contemplar todos los dispositivos. El ordenador ya no es la única herramienta de trabajo: PDAs, smartphones, tablets, netbooks, etc. se han unido. Por eso no tiene sentido que desde unos spispotivos se pueda acceder a las aplicaciones y desde otros no.

Según Seth, convencer a una empresa para que pague es difícil, pero cuando lo han hecho una vez, el 90% continúa pagando, lo que a la larga debe traducirse en un flujo constante de ingresos.


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