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Por favor, bórrenme de Google

Ya conocemos los problemas legales que ha originado el servicio Street View a Google, no sólo por captar imágenes de edificios y residencias sin pedir permiso a nadie, sino por recopilar de paso toda la información que encontraban los coches que captan las imágenes en redes inalámbricas abiertas.

Alemania es uno de los países que se ha mostrado más combativo y celoso con la intimidad de sus ciudadanos. Hay un proceso de investigación abierto contra Google por el organismo de protección de datos (igual que en España), aunque algún que otro exaltado prefirió tomarse la justicia por su mano.

Como condición al (re)lanzamiento de Street View en 20 ciudades alemanas, el gobierno exigió a Google que diera la posibilidad de borrarse del servicio a todo aquel que no quiera que su casa sea visible.

Durante un mes, los alemanes han podido pedir a Google que oscurezca o difumine la fachada de sus casas, a través de un formulario web o bien mediante correo electrónico.

Terminado el plazo, en total se han recogido exactamente 244,237 peticiones, lo que representa el 2,9% de los aproximadamente 8,5 millones de hogares que hay en las 20 ciudades en las que se va a lanzar el servicio.

Este porcentaje se puede interpretar de dos formas: o bien el número de personas que no quieren que otros vean su casa no es tan alto como se pensaba (una encuesta mencionada el diario Spiegel decía a principios de año que el 52% de los alemanes no quiere que su casa se vea en Street View), o bien la molestia de darse de baja puede más que el deseo de no ser visto.

En cualquier caso, si alguien quiere que se borren las fotos de su residencia más adelante, Google dará la oportunidad de seguir solicitándolo. La compañía ha contratado expresamente a 200 personas para llevar a cabo esta tarea. Cada fotografía se retocará manualmente para que no se pueda identificar el edificio en cuestión, desde todos los ángulos posibles.


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