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¿Por qué los jóvenes no usan Twitter?

Los jóvenes son a menudo los primeros en adoptar las innovaciones tecnológicas, además de convertirse en sus más fieles seguidores. El caso de las redes sociales es significativo: MySpace, Tuenti, Hi5 o Facebook son ya parte imprescindible de las vidas de millones de adolescentes.

Sin embargo no sucede así con Twitter, el servicio de micro-blogs al que tal vez otro gallo cantaría si contara con la popularidad de Facebook entre los jóvenes. Apenas el 11% de sus usuarios tienen entre 12 y 17 años, según datos de comScore. La mayoría de los twitteros se sitúan por encima de los 45 años.

Un artículo de The New York Times trata de averiguar los motivos por lo que los adolescentes dan la espalda a Twitter. Para ello se fija en Kristen Nagy, una joven de 18 años residente en Nueva Jersey.

Aunque Kristen afirma enviar y recibir ¡500 SMS diarios!, no se le pasa por la cabeza utilizar Twitter para comunicarse con sus amigos, a pesar de que el contenido de sus mensajes difiere poco de muchos de los tweets que circulan por Internet

“Creo que (Twitter) es raro y no necesito que todo el mundo sepa lo que estoy haciendo cada segundo de mi vida”, afirma Kirsten, tal vez de forma un tanto contradictoria para alguien que maneja a diario tal cantidad de mensajes de texto.

El éxito creciente de Twitter parece basarse en un nuevo modo de soporte demográfico, demostrando que no es necesario que sean los adolescentes los que primero lo adopten masivamente.

Además, a medida que un servicio se populariza, se amplía la diversidad de sus usuarios, Por ejemplo, si bien es cierto que MySpace y Facebook deben mucho de su éxito a la acogida inicial entre los jóvenes, actualmente éstos representan sólo el 14 y el 9% de sus usuarios, respectivamente.

Pero volviendo a la fobia de los adolescentes hacia Twitter, el artículo destaca que una razón importante es que no quieren que las figuras autoritarias (padres, profesores, educadores) puedan saber de sus vidas.

Twitter deja constancia de lo que piensan o hacen, mientras que los SMS son conversaciones privadas, el equivalente electrónico de pasarse notas en clase. En Twitter están expuestos a que una simple consulta en Google deje sus pensamientos al descubierto, frente a la discreción de los SMS.

Ahora bien, ¿no sucede algo similar en Facebook? ¿No están allí expuestos a la mirada de padres y demás mayores? En cierta forma sí, pero al menos pueden controlar la comunidad a la que pertenecen. Además, en Facebook se pueden incluir fotos, vídeos, juegos, y otros elementos de diversión. Algo que no es posible en Twitter, que además es aburrido: simple y llano texto.

Por último, parece que a los jóvenes no les atrae el rumbo que está tomando Twitter, que aunque originalmente fue concebido como una forma de estar en contacto con los conocidos, cada vez va adquiriendo más usos profesionales, por ejemplo, como herramienta de marketing o de comunicación.


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