Prevención, divino tesoro

En la economía tecnológica actual, proteger los sistemas informáticos equivale a poner a salvo la médula espinal de todo negocio. Sin embargo, en muchas ocasiones nos limitamos a tratar de poner remedio cuando el daño ya está hecho, lo que es un error. Más vale prevenir que curar, reza el clásico refrán; apliquémonos el cuento.

En esto tienen mucho que decir las empresas, que no siempre adquieren el grado necesario de compromiso con los usuarios para protegerles convenientemente. En otras palabras, la prevención debe actuar 24/7, es decir, todo el año. Afortunadamente, las acciones delictivas que se perpetran cada día contra nuestros ordenadores están basadas en realidad en un conjunto de estrategias bien conocidas y delimitadas, lo cual ayuda bastante, claro está.

Como ocurre siempre, las distintas legislaciones nacionales al respecto son absolutamente heterogéneas. Lo que en un país es normal, en otro pasa por imposible de implementar, y además las normativas no están adaptadas a la complejidad y crecientes cambios que sufren la Red y los sistemas informáticos.

De este modo, los vacíos legales se configuran como las mejores herramientas de ataque para los ciberdelincuentes. Pero no debemos dedicarnos sólo a quejarnos como plañideras; todos tenemos responsabilidad en la prevención de la salud de nuestros activos informáticos, y a todos nos compete su protección. Sólo así, aportando cada usuario su granito de arena, lograremos minimizar el impacto de estos problemas. Más.


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