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Publicidad hasta en la sopa

Superada ya la etapa de los anuncios tradicionales en los medios clásicos, los publicitarios husmean con fuertes ansias nuevos formatos a través de los cuales puedan llegar al público. Y uno de los más atractivos, tanto por su gran presente y futuro como por el volumen de negocio que mueven, son los videojuegos.

Porque se trata de usuarios activos, acostumbrados a pasarse por el forro cuando les da la gana los anuncios de la tele y, quizás lo más importante, con un más que aceptable poder adquisitivo.

Hablamos de una industria más fuerte incluso que la mitológica Hollywood; y, en nuestro país, los videojuegos son de largo el trozo más grande del pastel del ocio. No es extraño por tanto que compañías tan implicadas con el target juvenil como Burger King o Coca-Cola hayan encontrado lo que esperan sea un filón para sus arcas.

Se trata de una publicidad fuertemente personalizada, con anuncios concretos destinados a cada público en función del lugar en el que residen los usuarios, o de la hora en la que están dando caña a la consola. Hay ya incluso mensajes rotatorios, como esos que podemos ver en vallas paseando por algunas de nuestras calles.

Lo único que piden los consumidores es que la publicidad no afecte al diseño y estética de los juegos; que no los desnaturalice, digamos. Por lo demás, se muestran incluso propensos a la idea de ver anuncios mientras se dedican a su entretenimiento favorito.

De modo que ya podemos acostumbrarnos a esta nueva tendencia del sector que, por otra parte, cuanto más dinero gane con ella más reinvertirá en mejorar nuestros juegos preferidos y en lanzar fantásticas novedades. Más


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