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¿Qué futuro le espera a Windows Vista?

Año importante el que se avecina en Windows. Con la salida de Bill Gates, que ha dejado de conducir el timón, la compañía se enfrenta a doce meses clave para su posición en el mercado informático. En el horizonte más optimista (al menos para ellos) se sitúa el lanzamiento comercial de Windows 7, el nuevo sistema operativo, que podría salir a la calle a finales de este año.

En principio cabe estar esperanzado con la llegada de Windows 7, ya que son muchas las novedades y diferencias respecto a Vista. En primer lugar, lo que más llama la atención, desde el punto de vista visual, es la propia interfaz: la barra de tareas, por ejemplo, ofrece una previsualización de cada una de las ventanas abiertas. Otro detalle a destacar es que para maximizar una ventana podemos arrastrarla hacia la parte superior de la pantalla, mientras que sólo tendremos que apartarla de ahí para volver a las dimensiones originales. Una aplicación que no viene a ser más que una mera curiosidad, ya que quizá resulte útil para los que acuden a la esquina de la ventana para maximizar y minimizar, pero no sabemos hasta qué punto encontrarán útil esta aplicación los usuarios que tan sólo hacen doble click en la parte superior de las ventanas para llevar a cabo estas tareas.

Más allá de estos detalles gráficos, más destinados a crear optimismo entre los futuros usuarios que otra cosa, la gran batalla de Windows 7 será poder olvidar el pésimo paso del Vista por los ordenadores de todo el mundo. Al sistema operativo que sucedió al XP no le han llovido más que críticas desde su lanzamiento debido a su pesadez y lentitud a ejecutar tareas de lo más sencillas. Tanto es así que, pese a que Windows pensaba jubilar al XP, al final ha tenido que postponer esa retirada merced a las innumerables críticas que ha recibido Vista. Centrándonos en los aspectos plenamente operativos, parece que Windows 7 ofrece visibles mejorías: de entrada, se trata de un sistema que no te solicita verificación para cualquier cosa, algo que los usuarios de Windows, verdaderamente, empezaban a agradecer, ya que el sistema operativo se pasaba más tiempo preguntando al usuario si quería hacer algo que haciéndolo realmente. Por otro lado, parece que los problemas de pesadez y lentitud que soportaba Vista han sido solucionados en esta nueva versión. Los problemas de Vista no sólo lo habían convertido en un sistema operativo inalcanzable para los netbooks –que continuaban con XP-, sino que además había provocado un increíble ascenso de la cuota de mercado y de negocio de Apple. Parece que por fin Windows, poco dado a hacer caso a las quejas de sus usuarios, ha decidido escucharlos y configurar un sistema operativo que definitivamente pueda convencer y satisfacer a los que van a hacer uso de él. Por lo pronto, algunos sitios webs como zdnet y winsupersite parecen satisfechos con esta nueva versión.

Un bocadillo complicado
Con las perspectivas de futuro de Windows, cabe pensar qué pasará con el Vista. Y es que este sistema operativo se encuentra como parte central de un bocadillo en el que lo mejor es el pan. A tenor de las apariencias, los usuarios podrían continuar con sus XP, mientras que los que deseen dar un paso adelante podrían querer hacerlo directamente con el Windows 7 para ahorrarse problemas. ¿Qué futuro le deparará entonces al Vista?


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