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¿Qué pasará en Internet en el 2001?

Desde hace ya cinco años -cómo pasa el tiempo-, al llegar estas fechas uno sabe que tiene que ir preparándose para asistir a lo que se ha convertido en todo un clásico: el encuentro organizado por Alfons Cornella, responsable de Infonomia.com (un espacio en la red dedicado a estudiar el impacto de la Red en las empresas y en la sociedad) para debatir la visión de lo que nos deparará la Internet-nuestra-de-todos-los-días a partir del momento en que hayamos arrancado la ultima hoja del calendario.

A este paso, va a ser uno de esos momentos que acabaré asociando a la Navidad, igual que los villancicos como música de fondo en los grandes almacenes o el sonido de la campana que sacude el Santa Claus que, a la puerta de tantas tiendas, se helaría de frío si no fuera por los cojines que lleva incorporados para adoptar esa figura tan propia del rojo personaje.

Pues bien, el momento llegó el pasado 13 de diciembre, y tuvo lugar en un abarrotado auditorio del Palacio de Congresos de la Fira de Barcelona; ya les digo, todo un clásico. El plantel de ponentes, prometedor. Además, tras el año esquizofrénico, propio de una víctima de trastorno bipolar más que de un sector económico, la discusión podía ser de lo más revelador.

Tras las más de dos horas que duró el evento, las conclusiones parecían claras: en primer lugar, se acabó la época de las vacas gordas, tanto para aquellos proyectos que todo lo que tenían de emblemático lo tenían de arrogante, como para quienes, con toda la ilusión -o codicia- del mundo, pretendan empezar ahora a poner en marcha ese proyecto visionario que les tiene que convertir en millonarios de la noche a la mañana.

En palabras de Xavier Creus, de Digital Mood, se ha acabado la “etapa de colonización” y entramos en la de la Nueva Normalidad, en la que las empresas de la economía real romperán los recelos hacia todo lo virtual, se irán internetizando cada día más, y no tendrán esos reparos antes tan habituales para establecer alianzas con empresas puntocom. Afirmó que el capital riesgo ha crecido significativamente en el mundo y en España este año, y lo hará aún más el que viene; pero ese capital, en cambio, no aterrizará de modo uniforme sobre todo el sector, según Rubén Aparici, de Consupermiso.com, ya que los emprendedores de Internet puros cada vez lo tendrán más difícil para obtener financiación.

ha acabado la “etapa de colonización” y entramos en la de la Nueva Normalidad

Para Vicent Partal, de Vilaweb, tras el fracaso de destacadas empresas, y quedando demostrado que vender a través de la Red no es tan fácil como parecía, puede afirmarse que se ha acabado la “fantasía financiera puntocom”: las empresas deben tener en cuenta que en la expresión “nueva economía” lo de “nueva” es un solamente un adjetivo que, como todos los adjetivos, es un mero modificador del sustantivo “economía”, siendo en definitiva esta última la que cuenta.

En cualquier caso, una conclusión de muchos ponentes es que el año 2001 será un año de transición, un año relativamente tranquilo, “que servirá de paso a 2002 y a 2003, que serán mucho más dinámicos”, afirmó Carles Feliu, de La Caixa. La forma en que las empresas tradicionales evolucionarán hacia Internet será aplicando el schumpeteriano principio de “destrucción creativa”, comentó Eudald Domènech, de Telepolis, que asumió el riesgo de estirar al ámbito microeconómico un concepto propio de la macroeconomía. Al mismo tiempo, los proyectos de Internet tendrán que identificar el área exacta de servicio a los clientes, por lo que términos genéricos como “portal” van a perder significado; afirmación valiente, viniendo como vino de boca de Noelia Fernández, de Yahoo España.

términos genéricos como “portal” van a perder significado

Otra de las conclusiones que quedaron claras es que, a pesar de los pesares, y como muy bien señaló Luis Ángel Fernández Hermana de la revista digital en.red.ando, la realidad es que tanto la población que accede a Internet como las iniciativas de la economía digital no paran de crecer, a pesar de que a los medios parezcan magnificar únicamente los fracasos. Y ese incremento de la población conectada a Internet vendrá dado no sólo por al acceso desde el PC (aunque para Vicent Partal seguirá siendo durante mucho tiempo el dispositivo principal), sino de lo que Xavier Creus llamó OmniNet: el acceso en todas partes, sea el teléfono, el televisor u otro tipo de dispositivos, y también por la implantación de la tarifa plana real de 24 horas, algo en lo que coincidieron varios ponentes.

Para Amadeu Abril, de Inisi.org, jurista especializado en las nuevas tecnologías y miembro español del ICANN, el acceso se generalizará a todas las capas de la población, hasta el punto de que el año que viene “posiblemente mi abuela se conectará a Internet, aunque no lo sepa”, afirmó. En cualquier caso, el propio Alfons Cornella comentó que en el 2001 veremos cómo el hecho de acceder a Internet se convertirá en una rutina para mucha gente, que perderá el miedo a comprar y, muy importante, a usar los agentes inteligentes que ayudarán a gestionar la información y a encontrar las condiciones más favorables.

Una de las intervenciones que más dio que pensar, por lo menos a mí, fue la de Quim Gil, de PutPut, que puso en evidencia una paradoja fruto de la evolución que han ido experimentando las empresas puntocom. Para él esas empresas, que originalmente han nacido alrededor de ideas más o menos brillantes, se han ido convirtiendo progresivamente en un obstáculo para aplicar, precisamente, las nuevas ideas que vayan surgiendo en su seno fruto de las personas que trabajan en ellas.

Y es que muchas puntocom han entrado, por la propia dinámica del sector, en un proceso de creciente burocratización y, en su afán por complacer a los inversores e incrustarse en la economía real, han ido cayendo en un proceso tan castrador de ideas nuevas como sus primas viejoeconómicas.

más de una idea nacerá fruto de la dedicación de las personas en su tiempo libre

Pero en definitiva las puntocom están compuestas por personas, y las personas producen ideas continuamente, muchas de ellas válidas y libres de las restricciones que constriñen a las puntocom a la hora de aplicarlas. Si además van apareciendo nuevas herramientas que cada vez hacen más fácil aprovechar las posibilidades de la Red, la conclusión es clara: más de una idea nacerá fruto de la dedicación de esas personas en su tiempo libre o, simplemente, dejando la empresa y desarrollándola por su cuenta.

Para Quim Gil, en el 2001 vereos mil ideas radicales, innovadoras, de las que un pequeño porcentaje de ellas estarán destinadas a cambiar radicalmente la forma en que cada uno de nosotros entiende la Red, del mismo modo que, puso como ejemplo, hizo Shawn Fanning con Napster.

Con todas esas reflexiones en mente, salí del evento pensando lo acertado que estuvo Vicent Partal al darse cuenta públicamente de que a lo largo de las cinco ediciones de este tradicional encuentro, se ha notado un talante más moderado, menos radical, más genérico en las predicciones. Pero, como el gato escaldado del refrán -que del agua fría huye-, quizá tenían miedo de equivocarse.
Aún así, les voy a confesar que, como cada año, ya he empezado a contar el tiempo que pasará hasta que me pueda dar ese gusto morboso de releer estas líneas, y empezar a meterme con quien no haya dado ni una.

Porque no me negarán que es una de las gracias de estas cosas…


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