A fin de cuentas, podríamos definir la viralidad como la democratización de lo notorio: las cosas ya no son de quienes pueden pagarse el medio, sino de aquellos que demuestren que pueden conectar con el público y -lo más difícil- enganchar a los usuarios.
El dinamismo de Internet, comparado con la rígida TV, por ejemplo, permite usar fórmulas publicitarias, o escribir contenidos, de forma viral, rápida, cambiante… Llega luego la hora de estudiar el target para saber cuáles son los métodos de difusión viral más adecuados y cómo se puede personalizar la oferta de servicios y productos para la audiencia. Más
Noticias relacionadas
-
¿España?: El país de nadie es profeta en su tierra. -
¿Será 2019 un buen año para vender tu empresa? -
Por qué la experiencia del cliente se ha convertido en una prioridad para los CIOs



